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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; y muy buenos días para los lugares… o muy buenos días para los lugares en que todavía no es mediodía.

Reciban un saludo todos los ministros y sus congregaciones en diferentes naciones; y al misionero Miguel Bermúdez Marín un saludo muy especial: Que Dios te bendiga, Miguel, y te guarde, y también a la congregación en donde te encuentras allá en Barcelona, Venezuela; un saludo también para el pastor Jesús Barrolleta y la congregación. Que Dios les bendiga a todos.

Y ahora tenemos un corto video de las labores de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz, para que así puedan ver y disfrutar la labor en la cual ustedes trabajan en la Embajada Mundial de Activistas por la Paz. Muchos de ustedes están en la Embajada Mundial de Activistas por la Paz trabajando en diferentes naciones.

Veremos la presentación de la CUMIPAZ en Panamá, que se llevará a cabo este año; y el segundo video se trata del Foro “Educar para Recordar”, llevado a cabo en Texas, Estados Unidos. Por lo tanto, adelante con el video, y luego estaré nuevamente con ustedes.

[Proyección de los videos-documentales]

Ya han visto cómo van los trabajos de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz y el éxito que se está teniendo, el cual es compartido con todos los voluntarios Activistas de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

Ahora leemos en San Mateo, capítulo 21, ya que hoy se conmemora el día de la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén. Y dice así:

“Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,

diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.

Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:

Decid a la hija de Sion:

He aquí, tu Rey viene a ti,

Manso, y sentado sobre una asna,

Sobre un pollino, hijo de animal de carga.

Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;

y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.

Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.

Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?

Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;

y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó.

Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron,

y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis:

De la boca de los niños y de los que maman

Perfeccionaste la alabanza?

Y dejándolos, salió fuera de la ciudad a Betania, y posó allí”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para el estudio bíblico de la escuela bíblica de hoy domingo, 9 de abril de 2017, es: “ISRAEL, HE AQUÍ, TU REY VIENE A TI”.

¿Y qué tiene que ver este tema, el cual tiene que ver con Israel, hablando que su Rey vendría a Israel en aquel tiempo? Es que Israel también tipifica a la Iglesia del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, nuestro tema “ISRAEL, HE AQUÍ, TU REY VIENE A TI” es porque el cristianismo tiene motivo, porque está esperando al Mesías. Está esperando la Venida del Señor, el cristianismo, como lo estaba esperando Israel en aquel tiempo; y todavía Israel la está esperando, y vendrá a Israel también.

“ISRAEL, HE AQUÍ, TU REY VIENE A TI”.

Las profecías hablaban de que el Mesías-Príncipe vendría en cierto tiempo y para cierto tiempo al pueblo hebreo, y que vendría a Su Templo. Malaquías, capítulo 3, verso 1 en adelante, dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

Ahí tenemos una de las profecías que habla de la Venida del Señor a Su Templo, pero que antes enviaría Su mensajero precursando Su Venida, el cual fue Juan el Bautista para aquel tiempo de la Primera Venida del Mesías. Y por cuanto la Venida del Mesías tiene dos partes… La primera parte ya la cumplió, a través de Jesucristo; la segunda parte es la que corresponde a este tiempo final.

El pueblo hebreo está esperando la Venida del Mesías judío en este tiempo, y el cristianismo también. Los hebreos y los gentiles creyentes en el cristianismo están esperando al mismo personaje. Los judíos lo van a ver; lo van a ver en medio del cristianismo y van a decir: “Este es el que nosotros estamos esperando”.

La pregunta sería: “¿Por qué en medio del cristianismo?” Lo van a reconocer, lo van a recibir, y se va a cumplir la profecía de la Venida del Mesías para los judíos y de la Venida del Mesías para el cristianismo. Todo esto está dentro del Programa Divino correspondiente al tiempo final.

La Segunda Venida de Cristo es representada, así como la Primera, es representada en muchos personajes bíblicos, como José, hijo de Jacob; y también el mismo Moisés representa al Mesías, porque Mesías lo que significa es ungido, el Ungido con el Espíritu de Dios.

Y también el rey David representa al Mesías, el cual es, David el octavo hijo de Isaí, el cual es un hombre conforme al corazón de Dios (digo “es” porque los creyentes no mueren sino que están en el Paraíso si ya terminó su tiempo aquí en la Tierra); aún representa al Mesías como Rey, Sacerdote y Juez según el Orden de Melquisedec.

Siendo David el octavo hijo, que no aparecía en la lista de los que Isaí había presentado a Samuel…; porque había llegado el tiempo de ungir a un rey o a una persona como rey en lugar de Saúl, porque Saúl desobedeció a Dios y Dios lo rechazó.

Habían pasado ya siete hijos de Isaí delante de Samuel. Cuando pasó el primero, Samuel creyó que era el que Dios había escogido porque era alto; y Saúl como era alto también, pues iba a sustituirlo por uno de la misma altura quizás. Pero Dios le dijo: “No mires lo alto (su altura), porque Dios mira el corazón”, le dijo que a ese lo rechazaba [Primera de Samuel 16:7, 1-13].

Y así pasaron en total siete hijos de Isaí, y le dice Samuel a Isaí:

—“A ninguno de estos ha escogido Dios. ¿Tienes algún otro hijo?”.

—“Sí, tengo uno allá en el campo, pastoreando a las ovejas, el menor, el octavo”.

Recuerden que el ocho nos habla de eternidad. Y le dice:

—“Mándalo a buscar, mándalo a traer, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él esté aquí”.

Recuerden que Samuel era el último de los jueces, porque Dios gobernaba al pueblo por medio de jueces; pero en el tiempo de Samuel el pueblo pidió rey, lo cual no le agradó a Dios. [Primera de Samuel 8] No estaba tampoco David, lo más probable, que era el que Dios escogería más adelante en la etapa de los reyes o monarquía.

La de los jueces es la teocracia, en donde Dios reina a través de un hombre; esa es la teocracia, Dios estaba reinando por medio de jueces. Y en el tiempo de Samuel el pueblo pidió rey, y a Dios no le agradó, porque Dios es el Rey que reinaba por medio de personas escogidas para ese propósito.

La monarquía fue en la permisiva voluntad de Dios, porque la monarquía es la etapa donde un rey, un hombre reina para Dios; no donde Dios reina por un hombre o a través de un hombre, sino un rey reina para Dios.

Ahora, en la etapa de la monarquía encontramos al primero de los reyes en la permisiva voluntad de Dios; pidió rey antes de tiempo. Y eso quiso decir para Samuel que lo estaban rechazando; pero Dios le dice [Primera de Samuel 8:7]: “No te han rechazado a ti, me han rechazado a mí para que no reine sobre ellos”; porque era Dios reinando a través del profeta Samuel, e iba dar paso a la monarquía, donde un rey iba a reinar para Dios.

Y ahora, más adelante vemos cómo aparece David en la escena, tipo y figura del Mesías que Israel está esperando, que reinará para Dios durante el Milenio; un descendiente del rey David, un descendiente de la casa de David, un descendiente que tendrá los derechos divinos para reinar sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

David fue el octavo hijo de Isaí; e Isaí, representando con sus hijos la Iglesia del Señor Jesucristo, la Iglesia ha tenido sus diferentes hijos mensajeros entre los gentiles, que comienzan con San Pablo, continúan con diferentes hombres mensajeros, llegan a la etapa de Lutero y Wesley, y a la etapa del reverendo William Branham, que fue el séptimo mensajero de la Iglesia. Todos pasaron, pero ninguno fue el elegido para ser el Rey de Israel. El resto lo saben ustedes.

Hay que mandar a buscar al pequeño David, al pastor de ovejas; porque no pensaban en él durante las siete edades de la Iglesia, pero él estaría pastoreando las ovejas de Su Padre.

Tiene que aparecer ese octavo mensajero, y para eso tiene que haber una edad: la Edad de Piedra Angular; esa es la edad que le corresponde. Y eso cumplirá Apocalipsis, capítulo 3, verso 20 al 21:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.

“Si alguno abre la puerta”, lo cual significa que está cerrada la puerta de las diferentes edades, porque ya su tiempo se cumplió; y la puerta de la Edad de Laodicea también está cerrada.

Y ahora es… ¿A dónde va a entrar el Señor en el tiempo final? ¿A la primera edad? Ya esa terminó. ¿Segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima? Esas edades pasaron. Y ahora, tiene que haber una edad en donde se le abra la puerta; y la edad y el mensajero de ahí tendrán la visita del Señor: “Entraré, y cenaré con él”.

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Y antes de eso decía:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.

Siempre el mensajero tiene la llave para abrir la puerta de su edad; o sea, el Espíritu Santo a través del mensajero abre la puerta.

Hay una Escritura aquí, en Apocalipsis… Alguien tiene que tener la llave para abrir la puerta de la Edad de la Piedra Angular, la puerta de corona, que corona la Iglesia, la puerta de y para la Venida del Señor, la Venida del que se sentará con Cristo en Su Trono.

Recuerden que el Trono de David es el Trono terrenal de Dios, en el cual se sentó el rey David, y se sentó también Salomón y otros reyes. Capítulo 3, verso 7 de Apocalipsis, dice:

“Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre…”

El que tiene la llave de David es el Señor en Espíritu Santo, y en Su manifestación final abrirá, con la llave de David abrirá la Edad de la Piedra Angular para que entremos a esa edad; y el mensajero, que siempre Dios usa para abrir una edad, ahora el mensajero será el Ángel del Señor Jesucristo, que es enviado a la Iglesia. Y veamos cómo dice de este Ángel: Apocalipsis 22, versos 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana”.

Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana, Él es el linaje, la raíz y linaje de David. Por lo tanto, la manifestación de Él a través de Su Ángel estará dando testimonio de estas cosas. Y vendrá con el Título de Propiedad, por lo tanto reclamará a todos los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, hará reclamo de todo lo que Dios le dio al ser humano en Génesis, capítulo 1, 2 y 3.

O sea que el Título de Propiedad de los Cielos y de la Tierra, de toda la Creación, regresará a la raza humana por medio de la manifestación del Señor Jesucristo en este tiempo final como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Los que estarán con Él en este tiempo final, el mensajero y el grupo de creyentes del tiempo final, tendrán la posición más cerca al Señor en el Reino Milenial y por toda la eternidad.

Por eso podemos decir [Salmos 6:6]: “Grande es la heredad que nos ha tocado”. Eso estaba en la mente de Dios. No es porque usted fue bueno, o porque usted es muy inteligente y pudo leer y entender: es porque fue elegido desde antes de la fundación del mundo y su nombre fue escrito en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, para ser redimido con la Sangre del Cordero de Dios, el que entró como Rey a Jerusalén el día de Su entrada triunfal, y unos días después fue juzgado, condenado y crucificado. De lo cual hablaremos en estos días, para ver todo lo que sucedió y su significado.

Hoy vamos a tener dos o tres lecturas más. Apocalipsis 22… Capítulo 22 de Apocalipsis, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

En la lectura que estuvo dando el reverendo José Benjamín Pérez hemos visto lo que el reverendo William Branham dice con relación a ese Ángel: dice que es un profeta. De este Ángel es que dice que lo ha enviado “para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

Y Apocalipsis 19, verso 10, dice: 

“Yo me postré a sus pies para adorarle…”

Vamos a leer del verso 7 al 10, de Apocalipsis 19. Dice:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.

Ya sabemos que ese Ángel es un profeta, el cual le dio a Juan el apóstol toda la revelación del Apocalipsis. Es un profeta donde el Espíritu de Dios se revela, revela todo el programa apocalíptico al apóstol Juan, para que lo dé a conocer, lo haga llegar a todas las iglesias, a todo el cristianismo.

Recuerden que estamos en el tiempo final, donde estas cosas serían reveladas a la Iglesia del Señor Jesucristo para prepararla para la Venida del Señor, y para ser transformados los creyentes que estén vivos; y los que murieron ser resucitados en la Venida del Señor, resucitados en cuerpo nuevos, jóvenes, cuerpos eternos, cuerpos glorificados, igual al cuerpo glorificado que tiene el Señor.

Ahora, volviendo a nuestro tema: “He aquí, tu Rey viene a ti”, recuerden que Dios es nuestro Rey, y en Sus manifestaciones Él se manifiesta como en la primera etapa: la etapa en donde los jueces eran los instrumentos de Dios, en los cuales Dios estaba y gobernaba, reinaba a través de esos jueces.

Ahora, encontramos que a través de las edades, Dios en Espíritu ha estado en esos mensajeros que Él ha enviado de etapa en etapa. Así como estuvo en los jueces y también como estuvo en el rey David, para este tiempo será que Él obrará para la restauración del Trono de David, la restauración del Reino de David; porque el Trono y Reino de David es el Trono y Reino terrenal de Dios.

Y es sencillo encontrar al octavo hijo de Isaí del tiempo presente. Isaí y sus hijos representan los mensajeros, e Isaí representa a Cristo en ese caso; y ¡conseguir el octavo!

Ya el primero lo sabemos, lo encontramos: fue San Pablo; el quinto fue Lutero; el sexto fue Wesley; el séptimo, el reverendo William Branham. Ya todo es historia que ya pasó. Por lo tanto, cuando deseemos conocer quién fue el tercero, pues vamos a la historia y ahí lo encontramos.

Ahora es el tiempo del octavo mensajero de y para la Edad de la Piedra Angular, representado en David. Ese es el que entrará a la Jerusalén celestial, la Iglesia del Señor Jesucristo, en el tiempo final; y después al pueblo hebreo.

Recuerden que David estuvo en medio de Israel todo el tiempo; pero fue descubierto el rey de Israel, David, cuando Saúl falló, que era el primer rey de Israel; y el profeta Samuel fue ordenado por Dios a ungir el segundo rey de Israel, que era conforme al corazón de Dios y era un jovencito pastor de ovejas.

Nadie lo hubiera escogido como rey para Israel, excepto Dios; porque Dios no mira lo que mira el ser humano (lo exterior), sino que mira el corazón.

Leemos en Hebreos, capítulo 12, verso 18 en adelante; dice:

“Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar (o sea, al monte Sinaí), y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;

y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;

sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial…”

Es a la Jerusalén celestial (compuesta en la Tierra por los creyentes en Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo) a la cual Él viene en este tiempo final. Y un grupo del cristianismo le dará la bienvenida, como hicieron aquellos creyentes que seguían a Cristo cuando entró a la Jerusalén terrenal.

“… a la compañía de muchos millares de ángeles…”

Hay millares de ángeles acompañando a la Iglesia de etapa en etapa, de edad en edad, y puede haber aumentado el número para este tiempo final.

“… a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos…”

¿Ven? La Jerusalén celestial, la Sion, es la Iglesia compuesta por los primogénitos inscritos en los Cielos.

“… a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”.

La Sangre de Cristo habla mejor que la de Abel y que la de todos los animalitos que fueron ofrecidos en sacrificio. Porque la sangre de los animalitos cubría el pecado; la Sangre de Cristo borra completamente el pecado del ser humano, y nadie lo puede encontrar, queda en el olvido. Por eso es tan importante saber lo que es la Sangre de Cristo: es la Sangre de Dios cuando se hizo carne y habitó entre los seres humanos (conforme a San Juan, capítulo 1, verso 14).

Estamos en el tiempo preciso para la entrada triunfal de Cristo, del Mesías, a la Jerusalén celestial espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, le darán la bienvenida, porque son elegidos y fieles a Dios. Habrá otros que actuarán como los que rechazaron a Cristo en Su entrada triunfal a Jerusalén; lo mismo se repetirá, pero en la esfera espiritual; y luego, en Israel ya, es para la parte literal.

Por eso dijo el reverendo William Branham, en el mensaje de “Preguntas y Respuestas” número 3, página 486 y 487, del 10-6-57, en Jeffersonville, Indiana; esto se encuentra también en este libro de “Citas”, página 22 y página 23, donde estaré leyendo:

176 - “Y allí están esos dos testigos (o sea, Moisés y Elías). Y cuando ellos atormenten al mundo con sus predicaciones, y reúnan otra vez a los judíos, trayéndolos a arrepentimiento, trayéndolos otra vez a que crean… cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Este es Él!’ Pero Él no viene por ellos, viene por Su Novia. Y Su Novia… cuando José fue a Egipto, él no llevó a sus hermanos con él, pero él tenía su novia allí. Cuando se dio a conocer a sus hermanos, no había nadie presente. Está exactamente bien. Y cuando se dé Él mismo a conocer a estos judíos, no va a haber nadie allí, sólo los judíos. Allí están esos que mataron a José, parados allí. Y dijo: ‘Bueno, yo soy José, vuestro hermano’ y lloró. Y dijeron: ‘Ahora sabemos que estamos expuestos a ello, porque lo matamos.’ La misma cosa, esos judíos van a tener el gran tiempo de batalla antes de la venida, ahora, de la persecución corriéndolos otra vez a la patria natal. Los lleva a ellos como un montón de ovejas otra vez al Monte Carmelo allá. Cuando el Señor Jesucristo venga por Su Novia, y ellos lo vean a Él, ellos dirán: ‘Ese es el que hemos esperado, allí está Él.’ Él se levantará con sanidad en Sus alas”.

“Sanidad en Sus alas”, “salvación en Sus alas”, es que nos habla Malaquías, capítulo 4, verso 1 al 6.

Ahora vean, ¿dónde van a ver y a encontrar al Mesías, al Señor en Su Venida?, ¿dónde lo van a encontrar los judíos?, ¿dónde lo van a ver primero? En medio de la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo; y ahí es donde se estará cumpliendo la Visión de la Carpa, donde la Tercera Etapa va a ser manifestada y va a impactar a nivel mundial, para los gentiles y los judíos. Toda la humanidad sabrá de la Tercera Etapa, y sobre todo, los lugares por donde pasó el Evangelio de la Gracia.

Y ahora, en la misma página 22 y 23, párrafo 181… El párrafo que leímos anteriormente fue párrafo 176. Ahora leemos el párrafo 183, que dice:

183 - “El hijo del hombre está ahora siendo revelado desde el Cielo. ‘¿Vendrá después de un tiempo, hermano Branham?’ Es ahora. Y yo deseo no hacer esto tan personal en esta reunión, espero que su espíritu dentro de usted, que es dado por Dios, pueda leer lo que estoy hablando. El Hijo del Hombre ya ha venido de Su gloria y se está revelando a Sí mismo por los cuantos años pasados a Su Iglesia en Su misericordia; enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra, revelándose a Sí mismo como Él lo hizo a Abraham antes de la destrucción. Él ha venido ahora en misericordia revelándose a Sí mismo a la Iglesia; se han reído y lo han escarnecido. La siguiente vez que Él se revele a Sí mismo, será en el juicio al mundo y las naciones que se olvidaron de Dios y pecaron su manera de gracia… Su Día de Gracia, más bien”.

“Su Día de Gracia” es la Dispensación de la Gracia, que corresponde a la sexta dispensación. El Día de Juicio es la Dispensación del Reino, en donde Cristo cambia de Cordero a León y entra la Fiesta de las Trompetas, donde se anuncia el juicio sobre la raza humana. De lo cual hablaremos en otra ocasión, porque esa manifestación en juicio corresponde a la Fiesta de las Trompetas de Levítico, capítulo 23, verso 24, y es para los judíos esa fiesta; y eso es lo que corresponde para el llamado de los judíos, para recibir la revelación de este tiempo final.

El tiempo del cristianismo, de la Iglesia del Señor Jesucristo, es la dispensación sexta, la Dispensación de la Gracia; así que mientras hay misericordia hay que aprovechar.

Cuando se cierre la puerta de la misericordia y se abra la puerta de la Fiesta de las Trompetas, ahí es el anuncio del juicio divino que vendrá sobre naciones, sobre ciudades y sobre individuos. Son los juicios divinos. Es donde Dios va a juzgar al mundo en este tiempo final.

Pero mientras tanto, mientras el Título esté en la diestra de Dios, hay misericordia; y hay una brecha entre la Dispensación de la Gracia y la Dispensación del Reino, que introduce la Dispensación del Reino.

El próximo viernes y domingo, esté o no esté aquí le estaré… El próximo domingo sí estoy aquí. Estamos empezando la Semana Santa, y mostrando lo que es la entrada triunfal a la Jerusalén terrenal y lo que es la entrada triunfal a la Jerusalén celestial, que es la Iglesia del Señor Jesucristo; y ahí tenemos que ver, cuando se abra el Séptimo Sello, si falta mucho para cumplirse o si ya se cumplió.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta escuela bíblica, en el tema de escuela bíblica, en el estudio bíblico: “He aquí, tu Rey viene a ti”.

En próximos temas, espero que Dios nos muestre si nos falta mucho para dar esa bienvenida, o si ya se ha cumplido, veremos… Cuando el Séptimo Sello sea abierto ahí lo sabremos, para ir más a la segura. Ahí veremos si se cumplió o está por cumplirse, y cuánto tiempo nos falta.

Recuerde que todo el Programa Divino está encerrado en el Séptimo Sello, el Programa Divino correspondiente a la Venida del Señor en el tiempo final.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; y estaré orando por ustedes, para que Cristo les reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado; y sea bautizado en agua en Su Nombre, y Cristo le bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en usted el nuevo nacimiento. Y así nazca en la Jerusalén celestial, en la Sion celestial, en la Iglesia del Señor Jesucristo, que es lo más grande que Dios tiene sobre esta Tierra.

Vamos a estar en pie para orar por las personas que están recibiendo a Cristo como Salvador aquí y en otros países.

Recuerden que la decisión más grande que un ser humano hace en esta Tierra es recibir a Cristo como único y suficiente Salvador; porque eso lo coloca a usted en la vida eterna, para vivir en un cuerpo nuevo, eterno, inmortal, glorificado y joven para toda la eternidad, un cuerpo igual al cuerpo que tiene Jesucristo nuestro Salvador.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados:

Padre celestial, vengo a Ti con todas estas personas que en diferentes países están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. Recíbeles en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón.

Creo en Ti con toda mi alma, creo en Ti con todo mi corazón; y te recibo como mi único y suficiente Salvador, luego de haber escuchado la predicación de Tu Evangelio y haber nacido Tu fe en mi corazón.

Creo en Tu Nombre como el único nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos. Creo en Tu Primera Venida y creo también en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Doy testimonio público de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Ahora los que han creído y recibido a Cristo como Salvador, en esta ocasión se preguntarán: “¿Cuándo me pueden bautizar?”.

Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico, no quita los pecados; es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado; pero el bautismo en agua y en el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Aun el mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista en el Jordán. Juan no lo quería bautizar, decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Jesús le dijo: “Nos conviene cumplir toda justicia”, entonces lo bautizó. Y cuando subió de las aguas bautismales, descendió el Espíritu Santo en forma de paloma y se posó sobre Jesucristo [San Mateo 3:13-16].

Miren lo que Juan estaba impidiendo cuando no quería bautizar a Jesús: estaba impidiendo que viniera el Espíritu Santo sobre Jesús. Y cualquier persona que trate de impedir que usted sea bautizado está impidiendo que el Espíritu Santo venga sobre usted y produzca en usted el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y así sean añadidos a la Iglesia del Señor Jesucristo. Bien pueden ser bautizados.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez aquí en Cayey, Puerto Rico, en La Gran Carpa Catedral, y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo a todos los que han recibido a Cristo como Salvador en esta ocasión. 

Continúen pasando una tarde feliz; y nos veremos el próximo viernes y próximo domingo, Dios mediante.

Próximo domingo habrá Santa Cena aquí. Así que vengan a tiempo, como siempre ustedes hacen: están a tiempo el 99%, para dejarle un porciento de alguien que se pueda atrasar por algún motivo que no quisiera atrasarse.

Todos queremos participar del culto completo: cantar, alabar a Dios y oír al misionero Miguel Bermúdez Marín, y luego oír la escuela bíblica (la introducción el viernes, y el domingo el estudio bíblico correspondiente); porque así nos alimentamos del pan espiritual, de la Palabra, crecemos, nuestra fe crece también, y vamos conociendo mejor el Programa de Dios correspondiente a este tiempo final; y por consiguiente vamos conociendo mejor el por qué estamos viviendo en este planeta Tierra, y aun el por qué vivimos en el territorio que vivimos.

Que Dios me los bendiga y les guarde; y continúen pasando una tarde feliz, a todos ustedes presentes y los que están en otras naciones.

Y a ti, Miguel, también. Que Dios te bendiga y te guarde, y te use cada día más y más en Su Obra, juntamente con todos los ministros en todos los países. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Dios les bendiga y les guarde a todos; y un feliz día de entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén.

ISRAEL, HE AQUÍ, TU REY VIENE A TI”.

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Carretera No.1 Km 54.5
Sector Montellano
Cayey, Puerto Rico
00736

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