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LIC. GABRIELA LARA. Periodista

En la ejecución de una mega-construcción el potencial humano es un recurso fundamental para obtener resultados exitosos. Las capacidades individuales, el conocimiento, la creatividad, la experiencia, son aspectos importantes para el buen desempeño del empleado, pero igual de esencial es el apoyo que reciben de la familia. Por esa razón vamos a continuar conociendo aquellas personas que están brazo a brazo junto al equipo de la Carpa-Catedral.

 

La unión de las familias en el entorno del proyecto de la Carpa-Catedral, va más allá del apoyo a una construcción, se identifican con el mismo objetivo: el cumplimiento de una visión profética, un mismo sentir y una misma fe.

 

FAMILIA DELGADO

Periodista — ¿Cuál es el trabajo que desempeña en la construcción de la Carpa-Catedral?

Roberto Delgado — Bueno, pues aquí en la construcción de la Carpa yo desempeño varios trabajos. Estoy básicamente con el equipo del acero; y dentro de lo que es el acero, pues estoy encargado de cortar las placas de la mesa del plasma, del ensamblaje, de verificar que los equipos estén adecuados cuando se van a utilizar, por ejemplo los taladros, las máquinas que usamos aquí como los skytrak, los bobcat, y ese tipo de herramientas que se utilizan acá en el área de lo que es el arco y el ensamblaje.

Ruth M. Torres Fred (Esposa) — Las labores que realizo en el proyecto de la Gran Carpa-Catedral, son labores dirigidas a trabajos de oficina, donde hago: desde atender las llamadas, atender los e-mails, ayudar y asistir a otra de mis compañeras en todo lo que sea facturación, archivos…

Periodista — ¿Qué representa poder ser parte de la construcción de esta Carpa-Catedral, que sabemos que es la visión, la materialización de la visión de un profeta?

Roberto — Uno sabe que uno tiene en las manos un proyecto que es Divino, que es una visión profética; y basándonos en eso, y viendo las cosas desde ese punto de vista en todo momento, tenemos una gran responsabilidad en nuestras manos. Este proyecto sabemos que ya se vio funcionando, sabemos que se vio terminado en esa visión, y nosotros queremos avanzar y que todo quede como se vio en esa visión. Yo pienso que aquí cada quien como individuo se pone en las manos del Señor antes de venir a esta área de trabajo, y Él es quien está haciendo la obra. Aquí día a día pues nosotros nos enfrentamos a diferentes cambios, pero siempre se hace con mucho amor, se hace con mucho entendimiento; siempre estamos pendientes de que estén todos los detalles, todas las medidas como se supone que vayan y de que el trabajo se haga lo más preciso y lo más perfecto, porque sabemos que es para el Señor y para Su gloria.

Ruth — Tenemos la gran bendición de que ambos podemos trabajar de forma directa en este gran proyecto. Mi esposo desde la construcción, yo desde la oficina, pero ambos trabajamos, bueno, de forma directa y de todo corazón en este mega-proyecto divino.

Periodista — ¿Cuán importante es el apoyo de la familia para que ustedes puedan trabajar y desarrollar este proyecto?

Roberto — Yo diría que es muy importante, porque, pues, nuestras esposas muchas veces están en la casa esperándonos, nuestros hijos están en la casa esperándonos, nosotros aquí entramos temprano, en ocasiones salimos tarde en la noche, dependiendo de los trabajos que se tengan que hacer acá, por ejemplo en el área del arco. Si no tenemos el apoyo de ellos, pienso que eso pues no se podría hacer.

Ruth — Ambos nos motivamos mutuamente, siempre tenemos palabras de estímulo el uno para el otro. Si uno se siente cansado, ¿verdad?, pues si hay que darle un masajito, se le da, si hay que darle palabras de estímulo y palabras de aliento, también; siempre, ¿verdad?, motivándonos a través de… sea leyendo la Palabra, sea escuchando cánticos, sea hablando en conjunto de todas las experiencias que hemos tenido durante el día, para, pues, de esa manera seguir motivándonos y seguir trabajando, y al otro día tener más fuerzas para seguir haciendo la labor que estamos realizando.

Roberto — Es una mujer entendida de la Palabra de Dios, compartimos los mismos pensamientos, tenemos la misma forma de expresarnos a la hora de hablar del trabajo; cuando yo llego, pues le cuento: “mira, hoy hicimos esto, adelantamos esto”; ella se emociona, hasta mi nene más pequeño pues se emociona también, y me pregunta: “Papito, ¿cómo va la Carpa? Esto, lo otro.” Y es muy reconfortante uno saber que uno tiene una compañera que cree lo mismo que yo, que está pendiente de lo mismo que yo estoy pendiente, y de que me apoya y me respalda, y respalda este proyecto así como yo también lo respaldo.

Roberto A. Delgado Torres (Hijo) — Es bueno que mis papás estén trabajando en la construcción de Dios. Me siento orgulloso.

 

FAMILIA GONZÁLEZ

Ángel (Abuelo) — Mi nombre es Ángel González Montalvo, tengo 83 años de edad. Todo el tiempo, yo estoy por la mañana, a veces al mediodía; dependiendo lo que esté haciendo vengo aquí, veo a los muchachos, traigo un café y les pregunto cómo están; y si hay algún trabajo que debo inspeccionar o que debo de verificar cómo está la soldadura, pues entonces voy donde ellos; otras veces ellos me llaman y me preguntan cómo está su trabajo; entonces, yo les doy mi opinión, y sé que si miro algo que deban de corregir, lo corregimos. “¡Joh, joh! ¡Bueno, muévanse, muévanse, vamos a trabajar! Vamos, muévanse. No se quejen que no están cansados, no se quejen. Vamos a trabajar. ¿Qué pasó aquí? ¿Qué es lo que van a hacer?”

Periodista — Usted trabajó en todos los proyectos, y ahora ¿cómo se siente al formar parte también, de la construcción de ahora, de la Gran Carpa-Catedral?

Ángel — Ahora para mí es el cumplimiento de lo que yo vi en la Visión de la Carpa desde que comencé en el Mensaje del hermano Branham. Y trabajo con más ahínco, con más valor, sin cansarme, sin quejarme, porque es la culminación de la Gran Carpa-Catedral. Pues para mí esa es una bendición, es un privilegio que Dios me ha dado: ver a mi nieto ocupado trabajando aquí, ya que desde pequeño nos ocupamos, tanto Abner como yo, nos ocupamos de que él trabajara, y estuvo aquí; por otro lado veo a Abner, que también le enseñé a trabajar dentro de la Obra. Es un privilegio que Dios me ha concedido de verlos aquí trabajando junto conmigo, y los apoyo en todo lo que ellos están haciendo para bien de la Obra.

Abner González — Para mí es un gran privilegio pertenecer al grupo de trabajo de la Gran Carpa-Catedral. Como persona, pues he trabajado en diferentes industrias, como compañías privadas, y he tenido grandes logros y una reputación en la industria; pero eso no es comparable con la bendición de poder trabajar aquí.

Periodista — ¿Hace cuánto tiempo que usted viene participando de los proyectos de la Carpa-Catedral?

Abner — Bueno, yo empecé muy jovencito. En todos los proyectos, pues, hemos estado trabajando. Siempre conté con… y heredé de mi padre, pues, parte de lo que sé, de lo que hago. Para mí pues mi padre fue un gran ejemplo, o ha sido un gran ejemplo a seguir; él me enseñó el amor por la Obra, y en ese aspecto pues yo tengo que agradecerle mucho. Hay tres generaciones aquí, porque está mi padre Ángel González, está mi hijo Abner David (Pito)… Pues yo me siento muy contento, orgulloso de mi hijo, al ver que trabaja. También Dios lo ha bendecido mucho, le ha dado grandes talentos. Todo lo que él aprendió, todo lo que hemos aprendido en la industria privada, pues lo hemos aplicado aquí, el conocimiento que Dios nos dio a través de esa faceta de nuestra vida.

Periodista — ¿Cuán importante es, para poder formar parte de este proyecto y poder estar aquí trabajando en la construcción de la Carpa, cuán importante es contar con el apoyo de la familia?

Abner — Bueno, primero que nada es un privilegio saber que la compañera de uno, la esposa de uno, está con uno trabajando. Y cuando dos piensan de la misma manera, trabajan de la misma manera, se mueven hacia el mismo objetivo, pues la carga es mucho más fácil, y uno puede trabajar con mayor paz mental.

Noemí Pérez Matos (Esposa) — Mi trabajo consiste en mantener los archivos en condiciones, hago también órdenes de compra cuando hay que ordenar piezas, ordeno el combustible, el diesel, y pendiente a todo lo que Humberto necesite o los muchachos necesiten que haga. Para mí, estar ahí es una bendición muy grande. Cuando yo pasaba por ese sitio, yo decía: “¡Me gustaría trabajar ahí!” Ahí estoy, y pues trato de dar el máximo. Yo siempre digo, trato de dar “la milla extra”, como uno dice. El tiempo… diezmar de mi tiempo un poquito más. Siempre he dicho: me pagan por el trabajo, pero me gusta trabajar un poco extra, porque es lo que uno diezma, el tiempo que uno diezma; y Abner también. Abner también, termina su horario y él sigue trabajando. Muy orgullosa de que los dos estén trabajando ahí; para mí es una grande bendición.

Abner D. González (Hijo) — Nuestro equipo de trabajo es el que se encarga del taller. Nosotros nos encargamos de mantener los equipos, el mantenimiento de los equipos, repararlos cuando es necesario; y nos encargamos también de la fabricación de piezas, de herramientas especiales, de moldes, de todo lo que tenga que ver con el taller. La realidad es que aquí se trabaja con mucho amor. Es como si fuera una gran familia. Si hay que hacer algo extra, a veces no hay ni que decirlo, nadie trabaja mirando el reloj; todos trabajamos… el tiempo pasa y no nos damos cuenta, cuando venimos a ver son las 6:00 de la tarde. Me acuerdo cuando éramos todos unos muchachitos, las construcciones anteriores, cuando se construyó el local anterior, éramos todos unos muchachitos, hacíamos cualquier cosa que nos mandaran hacer, barríamos, trabajábamos; y curiosamente hoy día, con este nuevo proyecto, las mismas personas que cuando estábamos allí desde niños, desde pequeñitos, estamos aquí trabajando. Y gracias a Dios por eso. Me siento bien afortunado y una gran bendición para mí el poder ser parte de esta construcción; y que todas esas personas que estuvimos juntos cuando éramos niños, estamos aquí trabajando.

Periodista — ¿Qué significa eso de poder compartir el trabajo, la construcción de la Carpa-Catedral, junto con el apoyo de la familia?

Abner David — Pues para mí es una bendición, y realmente yo me siento bien afortunado, que Dios me permita estar aquí, me permita trabajar a la misma vez con mi familia, tenerlos cerca. Mi abuelo, pues, en lo personal, es una gran bendición poder contar con su presencia, que Dios lo mantenga sano a la edad que tiene, el ánimo que él tiene, el ánimo que nos transmite; él tiene una manera peculiar, cada vez que llega, de levantarnos el ánimo y de ayudarnos; y como en el ámbito profesional, pues, contar con una persona que tiene más de 60 años de experiencia en el campo de la fabricación y de estructura de metales, pues eso es algo que nadie lo tiene.

Ángel — “Y trabaja como cuando tú eras pequeño: con ahínco, con valor, con decisión, sin cansancio, sin tiempo, que no hemos terminado todavía y no hemos llegado todavía. Todavía falta. Dios los bendiga. Ya saben.” Bueno, en primer lugar yo les grito. “¡Joh, joh!” Y los mando a trabajar, que se muevan, que no hemos terminado, que hay que avanzar, que hay que terminar el trabajo. A todos los amo, a todos los quiero, así que los estimulo, porque ya aun a mi edad no me siento cansado, me siento fuerte, con deseos de trabajar y de luchar por terminar la obra que hay que terminar; y ellos son parte de esta Obra. Los aconsejo, los ayudo, los animo, para que ellos trabajen incansablemente. Yo los amo a todos, pero tienen que trabajar porque la obra no se ha terminado todavía.

Entrevista Familias III

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