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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes, y los que están en diferentes naciones, ministros, iglesias, hermanos en Cristo nuestro Salvador, y demás personas que también están escuchando y viendo en diferentes naciones. Que las bendiciones de Dios por medio de Cristo sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos abra las Escrituras y el entendimiento para comprenderlas en este tiempo final. En en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

La Embajada Mundial de Activistas por la Paz estará desarrollando Foros Judiciales Internacionales “Nuevas Propuestas para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio”, en las principales ciudades del mundo, con el fin de generar pensamiento crítico y constructivo con respecto al genocidio como crimen capital.

Esta iniciativa tiene un objetivo: promover la discusión en los ámbitos judicial, político, académico y social, acerca de la conveniencia de actualizar la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948, así como el Estatuto de Roma de 1998. Según la propuesta es necesario revisar, actualizar y modificar esos dos instrumentos normativos de Derecho Internacional.

Estos Foros Judiciales están bajo la coordinación del Dr. Camilo Montoya como Director del Consejo de Proyectos de la Embajada. El primer Foro será desarrollado del 22 al 23 de septiembre en Bogotá, Colombia. Mayores informaciones sobre este evento: los coordinadores la recibirán a través de una circular, y los activistas podrán tener más detalles en la página de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

También los invito a continuación, para que veamos un video que explica específicamente sobre el objetivo de este nuevo trabajo de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz.

[Proyección de video-documental]

Siempre deseo tenerles bien informados de las labores que se están llevando a cabo en diferentes países con la Embajada de Activistas por la Paz y diferentes entidades de gobierno de los diferentes países, tales como los Congresos de cada nación o Parlamentos; también con el poder judicial, con estos Foros Judiciales; y también los Foros Universitarios en los diferentes países; y todas las demás actividades que están programadas para ser llevadas a cabo.

Les estaremos informando a los coordinadores de la Embajada de Activistas por la Paz de las diferentes naciones, todo lo relacionado a estos Foros Judiciales y demás proyectos.

Y también, todos los que desean estar al tanto, les invito a entrar en mi blog, porque esta semana tendremos nuevos artículos y videos de motivación para que estén al día todos ustedes que están presentes y los que están en otras naciones.

Para esta ocasión leemos Apocalipsis, capítulo 7, versos 1 al 8, donde nos dice:

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.

Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados.

De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados.

De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados.

De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra, y nos abra el entendimiento para comprender estas Escrituras que estaremos mencionando en esta ocasión bajo el tema de nuestro estudio bíblico para hoy, domingo de escuela bíblica. Nuestro tema es: “LAS TRIBUS DE ISRAEL.”

Israel es el pueblo elegido como nación primogénita en este planeta Tierra, nación primogénita de Dios. Por eso lo encontramos con tantas bendiciones desde el Génesis hasta el Apocalipsis, pero también lo encontramos a través de la historia bíblica con muchos problemas en cada ocasión en que se han desviado del camino de Dios y se han tornado a la idolatría reyes de Israel, reyes de Judá o reyes del reino del norte, llamado el reino de Israel o reino de Efraín.

Encontramos que la bendición de Dios para Israel está condicionada a que el pueblo cumpla los mandamientos y estatutos que Dios le dio por medio del profeta Moisés. Bien claro está en las bendiciones y maldiciones que fueron habladas: las bendiciones sobre el monte Gerizim y las maldiciones sobre el monte Ebal.

Algunas veces los judíos se preguntan: “¿Por qué nos han venido tantos problemas?” Es importante saber también por qué le han venido tantas bendiciones en diferentes etapas de la historia de Israel.

Cuando se han apartado del camino de Dios, y sus reyes (sus gobernantes) han guiado al pueblo hacia la idolatría: le ha seguido el juicio divino, las maldiciones habladas en el monte Ebal; y cuando se han alineado a la Palabra de Dios al Programa de Dios, y se han acercado a Dios: Dios ha tenido misericordia de ellos y ha derramado Sus bendiciones sobre Israel, el pueblo primogénito de Dios. Es que está condicionada la bendición o la maldición al comportamiento del pueblo para con Dios.

En palabras más claras: el pueblo con sus reyes, con sus gobernantes, escoge la bendición o la maldición. Por cuanto, así como cada persona tiene libre albedrío para escoger entre el bien y el mal, entre lo bueno y lo malo, para creer en el bien, en lo bueno, creer en Dios y Su Palabra, Sus leyes y estatutos, y seguirlos; también tiene libre albedrío para no creer e irse a la idolatría, pero teniendo en cuenta las consecuencias dichas por Dios en el monte Ebal.

Así que Israel no puede decir: “¿Por qué nos han venido estas maldiciones?” Ahí está en la Biblia. O: “¿Por qué nos han venido estas bendiciones?” Ahí está en la Biblia también.

Dios dijo: “Pongo delante de vosotros la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge la vida, para que vivas tú y tu descendencia, tus hijos.” [Deuteronomio 30:19] O sea, que la bendición viene para el padre de familia y para toda su familia, así como viene para el rey y su pueblo. Así también es la maldición.

Por eso la bendición alcanza hasta la cuarta generación, y la maldición alcanza hasta la cuarta generación; y si a la cuarta generación se comportan bien también, sigue la bendición con el pueblo, con el padre de familia, que viene a ser el rey de ese tiempo, en un reino, en una monarquía; y si se comporta mal, entonces el rey y su pueblo pagarán las consecuencias.

Encontramos que Israel cuando estaba en el desierto, y Moisés subió al Monte Sinaí para Dios darle las tablas de la Ley; estuvo allá cuarenta días y cuarenta noches sin comer y sin beber, estaba dentro de la gloria de Dios. Y allá recibió las tablas de la Ley.

Pero mientras él estaba allá, el pueblo se desesperó; y por cuanto allá en Egipto ellos conocían la religión pagana que tenía el imperio egipcio (que era la del becerro de oro)…, por cuanto muchos de los que salieron de Egipto con Moisés, muchos de ellos eran esclavos, eran paganos, y también muchos hebreos creían en el paganismo; y por el desierto le causaron muchos problemas a Moisés.

Y mientras Moisés está en el Monte Sinaí le piden a Aarón, el hermano de Moisés y sumo sacerdote, que le construyera un becerro de oro (eso era como los que ellos tenían en Egipto, los paganos), porque de Moisés no sabían qué le había pasado, ya llevaba mucho tiempo desaparecido allá en el Monte Sinaí.

Y le piden a Aarón que le construya un becerro de oro, le haga dioses; y Aarón ahí cambió del Dios de Israel al dios pagano de Egipto, que era el mismo dios pagano de Babilonia. Pidió de todas las prendas que habían obtenido allá en Egipto, y (de oro, de plata, de todo, prendas de oro) las colocó en un envase, las colocó en fuego, y les hizo un becerro de oro.

Todas las riquezas que Dios les había dado cuando salieron de Egipto, para salir de Egipto (porque Dios les dijo que iban a salir con gran riqueza), miren, las colocan en las manos de Aarón para que les haga un becerro de oro de la religión pagana.

Y luego que termina el becerro de oro, lo presenta al pueblo; y los líderes del pueblo que estaban de acuerdo con la construcción o fabricación de ese becerro de oro, le dicen al pueblo: “He aquí los dioses que te sacaron de Egipto.” Cambiando al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, por el dios pagano babilónico, que luego pasó la religión a Egipto; y luego ha seguido pasando a otras naciones como Grecia, Roma y otras naciones, en donde se encuentran los mismos dioses con nombres diferentes adoptados al país donde se encuentran.

Eso desagradó a Dios y a Moisés. Cambiar al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob por un dios pagano representado en un becerro de oro, era idolatría. Ahí entró el pueblo en idolatría, habiendo salido libre de Egipto y estando frente al Monte Sinaí para recibir la adopción de pueblo primogénito de Dios, recibir la Constitución de Israel: la Ley, con la explicación en los estatutos y demás leyes que le dio Dios a Moisés para el pueblo.

De los diez mandamientos se derivan todas las demás leyes y estatutos que le fueron dados a Moisés para el pueblo hebreo. Y la idolatría ha estado con Israel por muchos siglos; pero va ser quitada en el Día Postrero.

Encontramos que el rey más sabio mencionado en la Biblia, el rey Salomón, servía a Dios. Y Dios le dijo, y también el rey David le dijo a Salomón, que se cuidara de no dejar a Dios; que se cuidara, porque si lo dejaba iba a tener graves consecuencias. Fue aquí en el capítulo 11 de Primera de Reyes. Nos dice [verso 4]:

“Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas.

E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre.

Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón.

Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.

Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,

y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová.

Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.

Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo.

Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido.”

Ahora, vean ustedes lo que hizo Salomón por complacer a sus mujeres, las cuales muchas de ellas eran reinas de diferentes naciones vecinas, y ellas se llevaron sus  religión a Israel también; y él les permitió que establecieran su religión y llevaran sus sacerdotes de religiones paganas. Y no solo eso. Dice [Primera de Reyes 11:2]:

“…Gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros…”

O sea, que no se enamoraran y no se casaran con mujeres extranjeras. ¿Por qué? Vean:

“...porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses (inclinarían sus corazones hacia la idolatría).”

Eso es lo que le pasa a un joven que se casa con una pagana, ella tratará de que entre a su religión; o una joven que se casa con un pagano, un idólatra, él tratará de que ella entre a formar parte de su religión; y entonces va a desagradar a Dios; porque Dios no permite el paganismo, la idolatría, en medio de su pueblo.

“Y cuando Salomón era ya viejo...” Miren lo que le pasó:

“Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón.

Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas.”

Ahora, vean hasta dónde puede llegar la unión de un creyente en el Dios de Abraham (ya sea judío o cristiano) que se junte en matrimonio con una joven o una  mujer pagana; o una mujer cristiana, una joven cristiana, se junte con un joven o un hombre pagano. Siempre el pagano tratará de apartar del camino divino a la otra persona.

Pero David ya le había advertido a Salomón que esas cosas le iban a pasar si se apartaba de Dios. Por eso David siempre le dijo: “Si buscares a Dios de todo corazón, lo hallarás; pero si te apartares de Él, si lo dejares, Él te desechará.” Miren el problema tan grave que trajo al pueblo hebreo Salomón, por inclinar su corazón o dejar que inclinaran su corazón hacia el paganismo, hacia la idolatría.

Luego vean lo que sucedió. Después que el reino es dividido en dos, y le queda una tribu al hijo de Salomón, a Roboam… Diez tribus le fueron dadas a Jeroboam; Jeroboam, un descendiente de la tribu de Efraín, y por consiguiente descendiente de José; y Roboam hijo de Salomón. Solamente al descendiente de José o Efraín se le añade la “j” y la “e” y dice: Jeroboam; parecido Roboam, se le añade la “j” y la “e” y dice: Jeroboam.

Le fue dada a él porque él era descendiente de José, era de la tribu de Efraín, que tenía la bendición de la primogenitura. Pero vean lo que le sucedió: en Primera de Reyes, capítulo 12, versos 25 en adelante... capítulo 12, verso 25 de Primera de Reyes, dice, hablando de Jeroboam, el rey de las diez tribus del norte, que le llaman también las diez tribus perdidas de Israel, dice:

“Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín, y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a Penuel.

Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David,

si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá.”

O sea, dijo: “Si yo dejo que vayan a sacrificar allá en Jerusalén, al templo, se van a unir al rey del reino del sur (descendientes del rey Salomón),” y pensó que lo iban a matar a él; y se inventó, juntamente con sus consejeros, una estrategia; pero esa estrategia iba a sacar de la voluntad de Dios, de la Palabra de Dios, al pueblo, comenzando por él mismo.

“Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro…”

Vuelven al becerro de oro; ahora hacen dos. Si por uno la ira de Dios se encendió, ¿cuánto más por dos? Y si Salomón por tornarse a los ídolos, servir a los dioses ajenos, la ira de Dios se incendió sobre él y sobre el pueblo, ahora ¿cuánto más por dos becerros de oro?

“...y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.”

Ahora vean, le quita al Dios verdadero, le dice: “Estos fueron los dioses que te sacaron de Egipto y te han traído hasta acá,” cambiándole la verdad del Dios verdadero y Su Palabra, por dioses paganos, diciendo que esos fueron los que le trajeron de Egipto; lo mismo que hicieron los líderes del tiempo de Aarón y Moisés que dijeron: “Estos son los dioses que te sacaron de Egipto.”

“Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.

Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan (y por consiguiente delante del otro hasta Bet-El).”

¿Y cómo el pueblo se deja engañar así? Esa es la pregunta que se deben hacer muchas personas. Detrás de eso están huestes espirituales del enemigo de Dios para incitar a líderes para que se tornen al paganismo, a la idolatría.

“Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.”

Se inventó un orden sacerdotal, y colocó sacerdotes para que administraran la idolatría, el paganismo, al pueblo.

Podemos ver estas cosas y preguntarnos: ¿Dónde estaba aunque fuera el sentido común de la gente del pueblo, de los reyes? Miren lo que dice Nehemías en el capítulo 9, verso 18:

“Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones…”

Y en el libro de los Hechos, en el capítulo 7, nos dice, verso 41. Esto es Esteban predicándole a los líderes religiosos de aquel tiempo, cuando lo iban a lapidar, a apedrear:

“…Cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo (¿ven? El becerro de oro es un ídolo), y en las obras de sus manos se regocijaron.

Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas:

¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios

En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?

Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc,

Y la estrella de vuestro dios Renfán,

Figuras que os hicisteis para adorarlas.

Os transportaré, pues, más allá de Babilonia.”

Hemos visto cómo Israel fue engañado por líderes que lo inclinaron a la idolatría; y el mismo Aarón en aquella ocasión consintió, y no solamente eso, sino que fabricó el becerro de oro. Y algún día veremos con más detalle el misterio del becerro de oro desde los tiempos de Nimrod hasta nuestro tiempo; pero lo vamos a dejar ahí.

Aun con todos los problemas que Israel ha tenido…, por lo cual muchas maldiciones (las que están mencionadas en el libro del Éxodo y también en el libro de Deuteronomio, capítulo 29) han venido sobre Israel; por causa de apartarse de Dios e inclinar su corazón a la idolatría.

Israel no puede aceptar la idolatría porque él tiene un Pacto con Dios; Dios tiene un Pacto con Israel. Dios es el Dios que responde, el único Dios verdadero, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y el que desea la bendición de Dios, necesita entrar al Pacto de Dios para el tiempo en que le toca vivir.

Dios dijo que toda persona o pueblo, toda persona o tribu, que tuviera un ídolo o enseñara la idolatría a otros, sería raído de debajo del Cielo. Eso está en la Escritura. Y por esa causa muchos nombres de los hijos de Israel han sido borrados del Libro de la Vida, y aun las tribus que se fueron a la idolatría, en donde se colocaron los dos becerros de oro por el rey Jeroboam, que fueron Dan, la tribu de Dan y la tribu de Efraín, en las ciudades de Bet-El.

Estas ciudades, estas tribus, ahora en este capítulo 7 de Apocalipsis no aparece Dan y no aparece Efraín; en lugar de Dan aparece Leví como una tribu; y en lugar de Efraín aparece José; ahí se quedó en la familia la bendición. Porque José tiene dos tribus, porque él es el heredero de la bendición de la primogenitura; y la bendición de la primogenitura tiene dos porciones, dos partes. Por eso cuando Jacob fue a bendecir a José, bendijo a los hijos de José, y la bendición más grande cayó sobre Efraín; y fue dicho: “El mayor (que era Manasés) servirá al menor (a Efraín).” Manasés representa a los judíos y Efraín representa a la iglesia gentil. Tan sencillo como eso.

La bendición de la primogenitura pasó a Efraín; por eso vienen bendiciones celestiales y terrenales: las bendiciones del Reino, las bendiciones del Reino celestial y bendiciones del Reino terrenal. Por eso estarán en el Reino Milenial del Mesías ocupando una posición muy importante en el Gobierno del Mesías: serán los que formarán el Gabinete de Gobierno del Mesías, en la parte política como reyes y en la parte religiosa o espiritual como sacerdotes con el Mesías, que es el Sumo Sacerdote; así como el Mesías es el Príncipe de Paz, el Rey, heredero del Reino de David y Su Trono.

Y también forman el Gabinete del poder judicial, porque son jueces con el Juez que juzgará a todas las personas; porque Dios ha puesto al Mesías como Juez de los vivos y los muertos; y “los santos juzgarán al mundo,” dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 6, versos 1 al 3.

Porque a todo lo que el Mesías es heredero, lo son también los creyentes en Cristo; a todo lo que Cristo es heredero, son coherederos con Él todos los santos del Nuevo Testamento, del Nuevo Pacto que Dios ha establecido.

Por eso Cristo en la última Cena con sus discípulos dijo partiendo el pan y dando gracias al Padre dijo: “Comed de él todos. Este es mi cuerpo que por muchos es partido,” dice San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 11.

Y también en el capítulo 5, verso 7, de Primera de Corintios, San Pablo dice: “Porque nuestra pascua, la cual es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.” Cristo es nuestra Pascua, por eso Él es el Cordero Pascual del cual Juan el Bautista en el capítulo 1 de San Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” San Juan, capítulo 1, versos 27 al 36.

La bendición más grande la tiene la Iglesia del Señor Jesucristo; y de la Iglesia del Señor Jesucristo pasará la bendición de Dios, en el Día Postrero, al pueblo hebreo, donde serán llamados y juntados ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu; porque Israel tiene la promesa en el capítulo 37, versos 1 al 14, y capítulo 37, versos 15 al 28 [Ezequiel], de que Dios va juntar, a restaurar, a Israel; y eso tiene un doble cumplimiento: una restauración espiritual y una restauración física también como nación. Será restaurado al Reino de David que hereda el Mesías Príncipe en el Día Postrero.

Y la bendición espiritual de restauración para Israel, será que será restaurado espiritualmente, vendrá un avivamiento sobre el pueblo hebreo, y Dios derramará de Su Espíritu sobre los judíos, en donde sellará con el Espíritu Santo a doce mil de cada tribu, ciento cuarenta y cuatro mil; y eso es para el Día Postrero.

Por lo cual, el mismo Espíritu Santo que estaba con los judíos pasó a los gentiles y ha estado sellando dentro de los gentiles un pueblo para Su Nombre. Y después que complete ese pueblo para Su Nombre, retornará a Israel para sellar ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu, los cuales serán sellados con el Sello de Dios, con el Espíritu Santo que trae el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo. Ese Ángel es el Espíritu Santo, que en el Día Postrero llamará y juntará y sellará ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, luego que haya completado la Iglesia del Señor Jesucristo. Tan sencillo como eso.

Por eso, así como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, allá a través de San Pedro yendo a la casa de Cornelio, un centurión romano; y luego San Pablo yendo a los gentiles, a Asia Menor, predicando el Evangelio y comenzando entre los gentiles la Iglesia del Señor Jesucristo; así los ministerios de Moisés y Elías regresarán el Evangelio a los judíos. La Palabra del Señor, así como la trajeron Pedro y San Pablo a los gentiles, Moisés y Elías llevarán el Evangelio a los judíos. Es un evento que ocurrirá en este tiempo final.

Y serán restaurados al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y reconocerán en el Día Postrero la Venida del Mesías que vendrá al cristianismo, a Su Iglesia, para transformarlos, como nos dice la Escritura en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos…”

Esto es porque el que nace del Espíritu de Dios: nace del Cielo; porque el nuevo nacimiento no es terrenal sino celestial: ha nacido en el Reino de Dios, en el Reino de Cristo, y es parte de la Iglesia del Señor Jesucristo. El Reino de Dios, el Reino de Cristo, está en la esfera espiritual; pero va a estar en la esfera física en el Reino del Mesías.

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

¿Para qué es la Venida de Cristo en el Día Postrero? Para resucitar a los muertos creyentes en Él que han partido de esta dimensión terrenal, los trae del Paraíso; y transformar a los creyentes vivos que han nacido de nuevo, que forman la Iglesia del Señor Jesucristo. Para eso es la Segunda Venida de Cristo, la cual la Iglesia del Señor Jesucristo ha estado esperando desde dos mil años atrás, de ahí hacia acá.

El pueblo hebreo va a ver la Venida del Señor a Su Iglesia y va decir: “Este es el que nosotros estamos esperando.” Pero Él viene por Su Iglesia, para transformarlos y llevarlos a la Cena de las Bodas del Cordero. Porque no podemos ir a la Cena de las Bodas del Cordero con este cuerpo mortal y de dimensión terrenal; tenemos que ir en un cuerpo igual al cuerpo de Jesucristo, que está glorificado; tenemos que tener un cuerpo glorificado, tenemos que tener esa doble vestidura de boda: El Espíritu Santo y un cuerpo glorificado.

Por eso es que Él viene, para transformar a los creyentes en Él que estarán vivos en el Día Postrero, y a los que murieron: resucitarlos como Él dijo en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40: “Y yo le resucitaré en el día postrero.”

Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante, nos dice:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.”

O sea, que seremos iguales al Celestial, al segundo Adán, que es Jesucristo. Seremos personas con cuerpos eternos, cuerpos inmortales, cuerpos jóvenes y glorificados para toda la eternidad.

[Verso 48] “Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.”

Recuerden que el segundo Adán es Cristo, y la segunda Eva es la Iglesia del Señor Jesucristo. Y los hijos del segundo Adán y la segunda Eva son ¿quiénes? Todos los creyentes en Cristo nacidos de nuevo.

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.”

O sea, que esto corruptible no puede ser incorruptible; tenemos que ser transformados, recibir una transformación en nuestros átomos, ser glorificados.

“He aquí, os digo un misterio (y misterio grande): No todos dormiremos (esto es: no todos vamos a morir)...”

Habrá un grupo de creyentes en Cristo en el Día Postrero, que no tendrán que ver muerte sino que serán transformados. Pero si alguno se va antes, no hay problema, porque cuando regrese en la resurrección será testigo de la resurrección. Dirá: “Yo soy fulano de tal.” Y quizás a sus hijos les dirá: “Yo soy vuestro padre, yo soy fulano de tal.” Y los hijos dirán: “Pero ¿cómo va a ser posible que nuestro padre sea menor que nosotros?, que tenga de 18 a 21 años y nosotros tengamos 40, 50 ó 60 años.” Pero ya sabemos que ellos resucitarán en cuerpos jóvenes que representaran de 18 a 21 años de edad. Y cuando los veamos todos seremos transformados, y entonces todos seremos jóvenes.

O sea, que la última estadía de los creyentes en Cristo en la Tierra será de jóvenes, porque estarán transformados; y estarán aquí de 30 a 40 días luego de estar transformados, como Cristo cuando resucitó glorificado estuvo con Sus discípulos unos 40 días; o sea que es bíblico que permanezcamos en la Tierra de 30 a 40 días luego que seamos transformados.

Lo que no sabemos es si todos van a ser transformados a la vez; pero cuando los veamos, a los que resucitan en cuerpos glorificados, ahí seremos transformados; y entonces es que todos los creyentes en Cristo de edades pasadas y de nuestro tiempo nos juntaremos, estaremos juntos, para ir con Cristo a la Cena de las Bodas de Cordero.

Y ¿cuál será el tiempo, cuál será la señal del tiempo para esa Venida de Cristo y la transformación y rapto de los escogidos? Dice:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados…”

O sea, los que murieron van a ser transformados en cuerpos glorificados (en los cuales van a resucitar), y los que estemos vivos vamos a ser transformados.

“…en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta (la Final Trompeta: el Mensaje final de Cristo a Su Iglesia).”

Recuerden que cuando nos habla de una trompeta nos está hablando aquí de la Voz de Cristo hablándole a los creyentes en Él. Vean, en Apocalipsis, capítulo 1 versos 10 al 11, dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor...”

O sea, que Juan fue transportado en espíritu al Día Postrero, que es el Día del Señor; porque “un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día.” El Día Postrero delante del Señor es el séptimo milenio de Adán hacia acá.

“…y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta…”

Esa es la Voz ¿de quién? Vamos a ver:

“…que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”

¿Quién es el Alfa y Omega? ¿Quién es el primero y el último? Nuestro amado Señor Jesucristo, el cual es Emanuel; de lo cual dice Isaías, capítulo 7, verso 14: “Y se llamará Su Nombre…” “Porque la virgen concebirá, y dará a luz un hijo (un niño), y se llamará su nombre Emanuel (que traducido es: Dios con nosotros).”

En San Mateo nos habla también de esto en el capítulo 1; o dice que todo esto aconteció para que se cumpliera la Escritura. Capítulo 1, verso 19 en adelante, dice:

“José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

Y llamarás su nombre Emanuel,

que traducido es: Dios con nosotros.”

Emanuel lo que significa es: Dios con nosotros. Dios estaba en Cristo visitando la raza humana para morir por los pecados del ser humano, y así quitar el pecado del mundo.

Él murió por mí en la Cruz del Calvario, ¿y por quién más? Por cada uno de ustedes también; para que nosotros no tengamos que morir a la vida eterna, sino que vivamos eternamente en el Reino de Dios.

Y ahora sabiendo que el Alfa y Omega, el primero y el último, es Jesucristo hablando como una voz de trompeta, Su Voz es como una gran voz de trompeta…, esta es la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta.

Así como le habló a través de los profetas a Israel, y también le habló por medio de Jesucristo a Israel, y también le habló por medio de los apóstoles, y también le habló por San Pablo a los gentiles, y por cada uno de los que Él envió de edad en edad, y le habló a Norteamérica por medio del reverendo William Branham; para el Día Postrero estará hablando nuevamente a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta, que corresponde al Día del Señor, al Día Postrero, al séptimo milenio de Adán hacia acá, y que conforme al calendario gregoriano ya hemos entrado al séptimo milenio de Adán hacia acá.

Veamos Apocalipsis, capítulo 21, verso 4 en adelante, dice... aquí hay que leer un poquito más adelante y esto es un panorama que corresponde a la Nueva Jerusalén, dice [verso 2]:

“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”

Así será después del Reino Milenial; así será cuando se comience, cuando se entre a la eternidad, después del Reino Milenial y después del Juicio Final.

El Alfa y Omega, el Señor, es el que estará sentado sobre el Trono. Y vean, el mismo capítulo 21, verso 21 en adelante:

“Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

Y no vi en ella templo…”

Y ahora, en la eternidad no va a haber un templo como el templo que construyó el rey Salomón ni el tabernáculo que construyó Moisés.

“Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.

Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.”

Esos son los que entrarán a esa ciudad, la ciudad de Dios, que estará en el territorio que ahora es el territorio de Israel, pero que será más grande ese territorio después del Reino Milenial. Ya habrán terminado su tiempo de vida los que les tocaba vivir temporalmente, y luego viene el Juicio Final, y ahí termina todo; y se entra a la eternidad, a esa vida eterna en el planeta Tierra.

Por eso es tan importante este planeta Tierra, porque es el lugar donde Dios morará con Su pueblo; y Su Trono estará en Jerusalén. Va a haber un cambio grande en el territorio de Israel después del Reino Milenial; pero en el Reino Milenial se estará todavía en el territorio de Israel con el Mesías, que estará gobernando sobre Israel y sobre todas las naciones.

En ese Reino estarán las diez tribus perdidas, que las llaman las diez tribus perdidas, que fueron esparcidas por todo el mundo, que corresponden al reino del norte, a la casa de Israel (llamada la casa de Israel o llamada también la casa de Efraín); estarán unidas, juntas, en un solo reino con las tribus del sur (la tribu de Judá y la tribu de Benjamín), y ahí también estará la tribu de Leví.

Los dos palos: palo por la tribu de Efraín (el reino de Efraín con las diez tribus) y el palo de Judá (con las tribus de Judá y de Benjamín), estarán ahí unidas en un solo Reino, en el cual Dios unificará a todos los judíos, a todos los hebreos; y eso será el Reino del Mesías, el Reino de David restaurado, como dice en Ezequiel, capítulo 37, versos 15 al 28, y el capítulo 34, versos 21 al 29.

Ahí será donde Israel recibirá la paz permanente que le dará el Príncipe de Paz, el Mesías, que por tantos milenios ha estado esperando Israel; y que será un hombre que se sentará en el Trono de David, y por consiguiente heredará el Reino de David. Ese será el David del Reino Milenial, el Hijo de David.

Por lo tanto, las diez tribus de Israel, del reino del norte, juntamente con las tribus del sur (la tribu de Judá y la tribu de Benjamín), estarán unidas, Dios las restaurará. Así como Elías restauró las tribus del norte y las sacó de la idolatría, hará Dios en este tiempo final; y las juntará con la tribus del sur para establecer o restaurar el Reino de David que fue roto en el tiempo del hijo de Salomón por causa de la idolatría.

Y en el Día Postrero, por causa de tornarse a Dios Israel, las tribus del norte y luego también las tribus del sur, será restaurado el Reino de David; y el Mesías Príncipe se sentará sobre el Trono de David y reinará sobre Israel y sobre todas las naciones. Así que hay un futuro muy glorioso para Israel.

La paz permanente solamente la podrá obtener y la obtendrá Israel en el Reino del Mesías; pero la paz temporal la puede obtener por medio de tratados con otras naciones; y podrá obtener esa paz temporal, que es buena, en lo que llega la paz permanente, en lo que llega la paz permanente en el Reino del Mesías, en la Venida del Mesías. Para lo cual será enviado el profeta Elías antes que venga el día del Señor grande y terrible: “...él convertirá el corazón de los padres a los hijos, y él corazón de los hijos a los padres,” “antes que venga el día de Jehová grande y terrible.” Malaquías, capítulo 4, versos 1 al 6.

Y para ese tiempo es que viene el día ardiente como un horno: “…Y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”

Ese es el juicio que vendrá sobre el imperio o reino de los gentiles que estará en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido de la profecía de Daniel, capítulo 2, versos 30 al 45.

Y la Piedra no cortada de manos, que es la Venida del Señor, con el resplandor de Su Venida dice que matará al anticristo, al impío, y herirá a la estatua que vio Nabucodonosor, en los pies de hierro y de barro cocido; y los desmenuzará. Será quitado este reino de los gentiles y será establecido el Reino del Mesías; porque esa Piedra no cortada de manos, que es el Mesías, crecerá, y llenará toda la Tierra: Un Reino que cubrirá toda la Tierra. Porque como Hijo del Hombre Él es el heredero al planeta Tierra con todo lo que tiene y lo que tendrá.

La Venida del Mesías para el pueblo hebreo será la Venida de Dios en Espíritu en un hombre del tiempo en que se cumpla esa profecía.

Para el cristianismo (según la interpretación de muchos teólogos) será el regreso de Cristo a Su pueblo, Su Iglesia, y luego al pueblo hebreo. Algunos piensan que será el cuerpo literal que está glorificado, en el que aparecerá; otros piensan que será Cristo en Espíritu Santo manifestando en un hombre.

La cosa es que todos están esperando la Venida del Mesías, la Venida del Señor, el cual es el mismo ayer, hoy y siempre; excepto en Su cuerpo físico (dice el reverendo William Branham), porque Él usa diferentes instrumentos, diferentes profetas, diferentes mensajeros, para llevar a cabo Su Programa.

Así como usó profetas, hombres del pueblo hebreo, en el ministerio profético estaría usando instrumentos de en medio del cristianismo, de etapa en etapa; y lo que Él haría lo haría por medio de Su Iglesia, así como lo que hizo en el Viejo Testamento o Antiguo Pacto, lo hizo por medio del pueblo hebreo. Tan sencillo como eso.

Grandes bendiciones le esperan a la Iglesia del Señor Jesucristo. El Séptimo Sello será la Venida del Señor a Su Iglesia. Así como fue el misterio más grande allá para Israel la Primera Venida de Cristo con el nombre de Jesús, el Cristo. Así será también el misterio de la Segunda Venida de Cristo, que será abierto cuando se complete el número de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador, para darle la fe a los creyentes, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

“LAS TRIBUS DE ISRAEL.”

Hemos visto en nuestro estudio bíblico de hoy domingo, domingo de estudio bíblico, de escuela bíblica: “LAS TRIBUS DE ISRAEL,” cómo fueron esparcidas luego que fue roto el reino en los días del rey Roboam y de Salomón, por la idolatría; y por la idolatría del reino del norte, Jeroboam metió al pueblo en un problema grande, por pensar que iba escapar de la muerte que Roboam podía ocasionarle.

Es mejor permanecer sirviendo a Dios en el Programa Divino aunque la persona muera; que por salvar la vida, apartarse de Dios.

“LAS TRIBUS DE ISRAEL.”

En otra ocasión continuaremos hablando de este misterio que dice San Pablo en Romanos, capítulo 11, versos 21 al 27; y ahí... Se lo leemos ya que lo mencioné. Capítulo 11, verso 25 en adelante dice, de Romanos:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles…”

Hasta que haya entrado hasta el último escogido de Dios que nacería en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Iglesia del Señor Jesucristo. Hasta que se complete la Iglesia, Israel permanecerá así; pero dice: “...hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.”

La plenitud de los gentiles, el cual está siendo formado por todos los que son llamados dentro de los gentiles para Su Nombre, para formar la Iglesia del Señor Jesucristo de tiempo en tiempo, de edad en edad, de etapa en etapa, desde el tiempo de los apóstoles hacia acá; y sobre todo desde el tiempo de San Pablo hacia acá.

“…y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

Y este será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.”

Y del verso 33 en adelante, del capítulo 11 de Romanos, ahí mismo dice:

“¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?

¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”

No podemos comprender plenamente todos los caminos de Dios, pero sí podemos creerlo y esperar el cumplimiento de lo que Él ha prometido.

Y en este tiempo en que se ve tan difícil la situación para Israel, es el tiempo en este nuevo milenio para el llamado de las tribus perdidas y para el llamado a la restauración del Reino de David, unificando el reino del norte con el reino del sur.

Por lo tanto, oremos por Israel y por la Iglesia del Señor Jesucristo, para que pronto Dios complete Su Iglesia, y luego se torne a los judíos para bendecirlos, y traerles al Mesías, y traer la paz imperecedera.

Para los judíos la señal grande para la Venida del Mesías será que aparecerá Elías, del cual ellos dan testimonio que será un hombre del tiempo final proclamando la paz imperecedera, proclamando la paz imperecedera de acuerdo al Programa Divino; no proclamando algo imaginativo, sino algo que está prometido para Israel. Y cuando ellos lo vean, lo escuchen, lo van a reconocer, y van a decir: “Este es el Elías que nosotros estamos esperando.”

Será la quinta ocasión en que el ministerio de Elías se manifestará; y así como Elías restauró las diez tribus del reino del norte, las restauró a Dios, Elías vendrá para la restauración de las tribus perdidas (las tribus del norte) con las tribus del reino de Judá; y con él vendrá Moisés. Esto es el ministerio de Moisés por segunda vez; y si lo contamos que fue por segunda vez en el tiempo de Jesús, en Jesús, pues es por tercera ocasión.

Por lo tanto, estemos preparados porque lo que es el Séptimo Sello, la Venida del Señor para la Iglesia, para los gentiles, lo es el Séptimo Sello para los judíos: Moisés y Elías - lo es la Séptima Trompeta para los judíos: Moisés y Elías son los que suenan, los que tocan esta Trompeta para los judíos.

Bueno, hasta aquí nuestro estudio bíblico “LAS TRIBUS DE ISRAEL.”

Y que Dios nos ayude a digerir toda esa Palabra profética para continuar comiendo espiritualmente la Palabra Profetica del Día Postrero, para el cual nos ha tocado a nosotros vivir en este planeta Tierra.

Y cuando seamos transformados podremos leer nuestra historia y cómo nos comportamos en esta etapa en donde la etapa que vivimos vendrá a ser historia nuestra en el Reino Milenial.

Queremos tener una buena posición en la historia: Que aparezcamos todos trabajando en el Programa de Dios, y que en la Tercera Etapa que llama el reverendo William Branham, digamos: “Yo estuve ahí viviendo esa Tercera Etapa, y viéndola surgir en una Gran Carpa-Catedral.”

Que Dios nos ayude a orar por el cumplimiento de la Gran Carpa-Catedral; y no solamente a orar, sino a estar respaldando ese proyecto que le fue mostrado al reverendo William Branham, en donde la gloria del Señor Jesucristo, la gloria de Dios, va a ser manifestada.

Por lo tanto, para ese tiempo que todavía está en el futuro (pero que todo se prepara para el cumplimiento de esa promesa): estemos orando a Dios para que Dios nos ayude para estar en el cumplimiento de esa promesa.

Estamos en el tiempo en que esa promesa tiene que ser cumplida; porque es en una Gran Carpa-Catedral que la Tercera Etapa va a ser manifestada. Y por consiguiente, habrá grandes bendiciones para la Iglesia del Señor Jesucristo, para las vírgenes prudentes, para las vírgenes insensatas también; y será la Tercera Etapa también para la humanidad.

Dios se prepara para una manifestación grande que estremecerá a la humanidad, una manifestación de grandes bendiciones de parte de Dios.

Que Dios nos ayude a estar preparados y a estar presentes en esa etapa. Que Dios nos dé salud y larga vida para llegar a esa etapa prometida para el cristianismo, donde los judíos verán al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob manifestándose, y dirán: “Este es el que nosotros estamos esperando”; pero Él viene por Su Iglesia.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, sobre todos ustedes los que están presentes y los que están en otras naciones.

Y si hay alguna persona todavía que no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en esta ocasión, y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino. Para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted.

Los que están en otros países también pueden venir a los Pies de Cristo. Y los niños también, de 10 años en adelante, pueden venir a los Pies de Cristo en esta ocasión.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en diferentes países:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino y hágase Tu voluntad, como en el Cielo también en la Tierra; el pan nuestro de cada día dánoslo hoy, y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Padre, vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador, recíbelos en Tu Reino. Te lo ruego en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo, con sus manos levantadas al Cielo, a Cristo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma.

Creo en Tu Primera Venida y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación nuestros pecados; y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado; y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre; y produzcas en mí el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino. Sálvame, Señor. Haz realidad la salvación que ganaste para mí en la Cruz del Calvario. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

El bautismo en agua es tipológico, en el cual la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; por eso es tan importante.

Aun Jesús fue bautizado por Juan el Bautista, el cual no lo quería bautizar, y le decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia.”

Y si Jesús tuvo que ser bautizado por Juan el Bautista, ¡cuánto más nosotros tenemos la necesidad de ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo! Cuando Juan lo bautizó y subió de las aguas bautismales, el Espíritu Santo vino sobre Él.

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”  [Hechos 2:38]

¿Ven? Primero arrepentimiento y bautismo, y después el Espíritu Santo viene a la persona como vino sobre Jesús. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, bien puede ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino del Señor Jesucristo, en el Reino del Mesías, en el Reino de Dios.

Continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo. Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez; y en cada país, en cada nación, dejo al ministro correspondiente; para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos. Y hasta el próximo... ¿próximo domingo? Próximo viernes, que es el primer sábado del mes. Es que el sábado comienza en la tarde del viernes; las primeras horas del sábado son en la tarde del viernes, después de la caída del sol (digamos a las 6:00, después de las 6:00).

Así que hasta el viernes, Dios mediante, y después hasta el domingo también. Así es que estaré viernes y domingo con ustedes, para continuar comiendo el alimento espiritual de la Palabra del Señor. “Porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.”

Así como comemos alimento físico para alimentar el cuerpo: para alimentar nuestra alma comemos el alimento espiritual de la Palabra de Dios, la Palabra del Señor.

Bueno ya eso es un tema para otra ocasión. Que Dios me los bendiga y les guarde, y hasta el próximo viernes en la tarde o en la noche, después de las 6:00; lo más temprano aquí. Y luego el domingo, Dios mediante.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LAS TRIBUS DE ISRAEL.”

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