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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y todos los que están en diferentes naciones, ministros y sus congregaciones, y el reverendo Miguel Bermúdez Marín allá en Cali, Colombia, hoy en la tarde del sábado…; pues los días, conforme a la Biblia, comienzan en la tarde; y por eso para los judíos ya hoy, desde la caída del sol en adelante, es sábado; y siendo así hoy sábado, es el primer sábado del mes. Por eso las reuniones de ministros internacionales se llevan a cabo el primer sábado del mes en la tarde, que es en la tarde del viernes para el sábado, conforme al calendario judío.

Un saludo muy especial para el misionero Miguel Bermúdez Marín y todos los ministros allá en Cali, Colombia, y en todas las demás naciones. Gracias, Miguel, por las palabras que hablaste de parte de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final, en donde todos sabemos que la parte culminante del Programa Divino, dijo el reverendo William Branham que sería la Tercera Etapa y sería en una Gran Carpa-Catedral.

Que Dios les bendiga a todos los ministros y sus congregaciones por el respaldo que le están dando al proyecto de construcción de la Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico.

Pasado mañana, el domingo, ya tendremos el documental de la etapa por la cual va la construcción de la Gran Carpa-Catedral. Todo está bien adelantado, y en el Programa Divino todo está bien adelantado.

Para esta ocasión leemos en Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 al 3, y San Juan, capítulo 1, verso 18. Primeramente Apocalipsis, capítulo 1, verso 1 al 3, donde nos dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

“Porque el tiempo está cerca.”

Y ahora pasamos a San Juan, capítulo 1, verso 18, donde nos dice:

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”

Hoy esperamos las bendiciones de Cristo a través de Su Palabra. Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Hoy tenemos el resumen de los cuatro títulos de Jesús como Hijo, que son los títulos de: Hijo de Dios, Hijo de Abraham, Hijo de David e Hijo del Hombre.

Como Hijo de Dios, Él es el heredero de los Cielos y de la Tierra; por tanto es el heredero de toda la Creación. De lo cual da testimonio San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 en adelante, donde dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas...”

Dios, que habló por medio de Su Espíritu al pueblo hebreo, a los padres, tanto a los patriarcas como al pueblo descendiente de Abraham, habló por medio de los profetas…; y luego dice en Zacarías, capítulo 7, que Él habló por medio de los profetas. Capítulo 7, verso 11 al 12, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

¿Cómo Dios hablaba por medio de los profetas? Por medio de Su Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical, el cual y a través del cual Dios le dio la Ley al pueblo hebreo en el Monte Sinaí, a través del Ángel del Pacto, que es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios; por eso es llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová. Y por esa causa es que siempre que Dios se dio a conocer al pueblo fue por medio de Su Ángel, el Ángel del Pacto, por medio de Su teofanía, Su cuerpo angelical, Su imagen, la imagen del Dios viviente.

Por eso es que aunque la Biblia dice en el Antiguo Testamento que Jacob luchó con Dios cara a cara, luchó con Dios...; y también nos habla de Manoa, que vio a Dios cara a cara cuando vio al Ángel de Jehová, porque estaba viendo el cuerpo angelical de Dios en el cual estaba Dios hablándole a Jacob; y luego en otra ocasión... Esa en Génesis 32, versos 24 al 32; está apareciéndole a Jacob en Su cuerpo angelical, y luego Jacob quiere saber el Nombre del Ángel, o sea, el Nombre de Dios que está en Su Ángel. Siempre el Nombre está en el cuerpo angelical y después estará en el cuerpo físico que tendrá.

Y ahora, todos querían saber el Nombre de Dios, que está en el Ángel de Dios, el Ángel del Pacto, el cuerpo angelical de Dios, la imagen del Dios viviente. Manoa fue el caso de Jueces, capítulo 13, versos 1 en adelante.

Ahora, también tenemos el caso del capítulo 17 y 18 del Génesis, donde Dios le apareció a Abraham con dos Ángeles, los cuales fueron Gabriel y Miguel.

También tenemos el otro caso donde Dios le apareció como Sumo Sacerdote, como Melquisedec, en Génesis, capítulo 14.

Ahora, todos esos casos que tenemos, en donde dice que fue Dios el que apareció, luego San Juan, capítulo 1, verso 18, dice: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró (o sea, le ha dado a conocer).”

La manifestación, revelación, de Dios al ser humano, ha sido por medio de Jesucristo en Su cuerpo angelical; y luego se hizo carne. Y el Nombre de Dios que estaba en el Ángel también estaba en el velo de carne llamado Jesús; ahí estaba el Nombre de Dios humano para la Obra de Redención.

Ha sido por medio de Jesucristo en Su cuerpo angelical, que Dios se ha revelado al ser humano, y luego en carne humana en la persona de Jesús.

Dios en Su cuerpo angelical manifestado aparece desde el Génesis, llevando a cabo la creación de todas las cosas, y luego apareciéndole a Adán todos los días y hablando con él. Eso es Dios velado en Su cuerpo angelical, y revelado a través de Su cuerpo espiritual, angelical, teofánico, hablándole a Adán y a los seres con los cuales se relacionó a través del Génesis y demás libros de la Biblia.

Estando en Su cuerpo angelical, el cuerpo angelical siendo un cuerpo de otra dimensión, de la dimensión de los espíritus, es el Espíritu Santo. Y la manifestación de Dios en Su cuerpo angelical es una manifestación del Espíritu Santo, y por consiguiente es el Espíritu Santo revelando a Dios. Es durante la Dispensación de la Gracia, del Día de Pentecostés hacia acá, la Dispensación del Espíritu Santo, y por consiguiente la Dispensación del Hijo de Dios.

Como Hijo de Dios ha estado revelándose —Cristo a Su Iglesia— de edad en edad. Siendo en Espíritu Santo, ha tenido diferentes velos de carne a través de los cuales se ha velado, o en palabras más claras, se ha metido dentro de ellos y ha estado oculto de la vista de los seres humanos, pero hablando a través de esos instrumentos que ha tenido de edad en edad, a través de los apóstoles y a través de los diferentes mensajeros de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Como es Hijo de Dios, es el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia en el corazón de cada creyente.

Como Hijo de Abraham es el heredero de toda la herencia que Dios dio, prometió y dio a Abraham. Él es el heredero de Abraham y toda la herencia de Abraham, representado también en Isaac: es el Isaac prometido, heredero de lo que Dios le ha otorgado a Abraham como herencia.

Como Hijo de David, Él es el heredero al Trono de David y, por consiguiente, al Reino de David, para sentarse en el Trono de David y reinar sobre Israel y sobre todo el territorio de Israel que hereda como Hijo de Abraham. Como Hijo de David reinará sobre toda esa herencia con todos los que vivirán en ese territorio.

Como Hijo del Hombre, Él es el heredero del planeta Tierra con todo lo que tiene y con todo lo que tendrá. Siempre que se habla de Hijo del Hombre se habla de la manifestación de Dios a través de un velo de carne. Para manifestar ese título de Hijo del Hombre, Dios tiene que velarse y revelarse a través de un profeta, porque el título de Hijo del Hombre es título de profeta. Siempre que se habla de Hijo del Hombre se habla de un profeta.

Por eso cuando Jesucristo estuvo en la Tierra, Él, hablando de Sí mismo, decía: “El Hijo del Hombre no tiene ni dónde recostar su cabeza,” o “el Hijo del Hombre tal cosa o tal cosa o tal cosa.” También decía (para que sepan) que el Hijo del Hombre tiene potestad para perdonar pecados, y así por el estilo.

Podemos ver, entonces, que la manifestación y bajo la manifestación de Hijo del Hombre, todos estos títulos de Hijo, se manifiestan en el Día Postrero. Por eso Cristo es mencionado como Hijo de Abraham, es mencionado como Hijo de David, es mencionado como Hijo de Dios y es mencionado como Hijo del Hombre; porque en el Hijo del Hombre, como profeta, está el Espíritu Santo; esa manifestación del Hijo de Dios en Espíritu Santo a través del velo de carne llamado Jesús, el cual es un profeta. Y también están los títulos de Hijo de David... Hijo de Abraham, Hijo de David, Hijo de Dios e Hijo del Hombre. Tan sencillo como eso.

Para que se manifiesten estos títulos en el Día Postrero, la Iglesia del Señor Jesucristo estará en la etapa más importante de todas; la etapa para la cual Cristo dijo que “como fue en los días de Noé y también como fue en los días de Lot; así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, se revelará (o sea, se dará a conocer).”

Y estando nosotros viviendo en este tiempo, entonces tenemos que saber que habrá una manifestación del Hijo del Hombre así como la hubo dos mil años atrás en Jesús, y así como la hubo algunos años en el reverendo William Branham; habrá otra manifestación del Hijo del Hombre; y por consiguiente, esa será la que traerá la parte culminante en el Programa Divino del Día Postrero, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Esa etapa será la que dará cumplimento a la Tercera Etapa, y por consiguiente, a la Visión de la Carpa. Esa etapa y en esa etapa será en la cual Dios le dará la fe para ser transformados y raptados, a todos los creyentes en Cristo del Día Postrero, que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales estarán esperando escuchar la Voz del Ángel Fuerte que está en el Cielo (en Apocalipsis, capítulo 10), clamando como cuando un león ruge, y Siete Truenos emitiendo sus voces.

O sea, la Voz de Cristo, la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, la Voz del Hijo del Hombre, que estará llamando y juntando a todos Sus escogidos, conforme a lo que está prometido para el tiempo final; y dándole a conocer el misterio de Su Venida para el Día Postrero, con lo cual le dará la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y el domingo próximo continuaremos. Hoy era solamente un resumen de estos cuatro nombres de Jesús como Hijo: Hijo de Abraham, Hijo de Dios, Hijo del Hombre e Hijo de David.

Como Hijo de David: heredero al Reino de David y su Trono.

Como Hijo del Hombre: heredero del planeta Tierra completo, porque todo fue hecho por Él y para Él. Él es el Creador a través del cual Dios creó los Cielos y la Tierra, porque Él es el Verbo que era con Dios y era Dios; Él es el Ángel del Pacto, Él es la imagen del Dios viviente, el cuerpo angelical de Dios en el cual está el Nombre de Dios.

Y por eso dice: “Al que venciere yo le daré... Escribiré sobre él, el nombre de la ciudad de mi Dios, y mi Nombre Nuevo”; y eso lo vamos a dejar para otra ocasión, y eso de seguro será abierto en la Tercera Etapa bajo el cumpliento de la Visión de la Carpa. Todo eso está bajo el misterio del Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante.

Todas esas cosas le van a dar la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, a todos los creyentes en Cristo que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

“LOS CUATRO TÍTULOS DE JESÚS COMO HIJO.”

Hemos visto en este corto resumen los cuatro títulos de Hijo, de Jesús. Y el domingo continuaremos.

Que Dios les bendiga, y continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo, nuestro amado Salvador. Dejo con ustedes nuevamente al reverendo José Benjamín Pérez para continuar y finalizar en esta ocasión.

Oren mucho por la actividad del domingo, en donde tendremos el tema de “Rey de Reyes y Señor de Señores” - “El Rey de Reyes y Señor de Señores,” conforme a Apocalipsis, capítulo 19, versos 11 en adelante. Ese será el tema para el domingo próximo.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, y continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“LOS CUATRO TÍTULOS DE JESÚS COMO HIJO.”

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