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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y todos los ministros y hermanos en diferentes congregaciones en los diferentes países. Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y nos abra las Escrituras en esta ocasión y el entendimiento para comprender. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

También un saludo para el misionero, doctor Miguel Bermúdez Marín, allá en Venezuela. Que Dios te bendiga, Miguel, y siempre te use grandemente en Su Reino en este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Nuestro aprecio y agradecimiento a todos los ministros, congregaciones y hermanos de los diferentes países, y también de Puerto Rico, por el respaldo que le están dando al proyecto de la Embajada Mundial, también de la Gran Carpa Catedral, por el proyecto de construcción de la Gran Carpa Catedral que se está llevando a cabo en Cayey, Puerto Rico.

Esperamos que pronto esté completado ese proyecto que será de beneficio para todos los seres humanos. Este año esperamos hacer un esfuerzo mayor para que se adelante ese proyecto de construcción.

Para esta ocasión les leemos la Escritura en San Lucas, capítulo 21, versos 25 al 36, que dice:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

“LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.” Ese es nuestro tema para esta ocasión.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.”

En todas las ocasiones, en el cielo Dios muestra con señales lo que Él va a llevar a cabo en la Tierra.

Por esa causa en el capítulo 16, versos 12 en adelante, dice… 1 en adelante [San Mateo]:

“Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.

Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.

Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!”

Ahora, podemos ver que en el cielo y en la Tierra son mostradas las señales de los tiempos; o sea que para el tiempo en que uno vive hay señales que han sido mostradas y señales que están siendo mostradas en el cielo y también en la Tierra.

Por ejemplo, para el nacimiento del Mesías, dos mil años atrás, hubo señales en el cielo y del Cielo. El Ángel Gabriel visitó a Zacarías el sacerdote para anunciarle que su esposa que era estéril y ya pasada de tiempo para tener niños tendría un niño del sacerdote Zacarías, que era su esposo.

Y seis meses después apareció a la virgen María el mismo Ángel Gabriel, y le dijo que ella tendría un niño y le pondría por nombre Jesús, y que Dios le daría el Trono de David Su Padre, y reinará para siempre sobre la casa de Israel.

Eso está en San Lucas, capítulo 1, versos 26 al 36, cuando le apareció a la virgen María, y cuando le apareció al sacerdote Zacarías en el capítulo mismo 1, versos 1 al 25. Esa fue una señal del Cielo manifestada en la Tierra, una visita angelical.

Siempre que aparece en la Tierra el Ángel Gabriel, algo grande va a suceder; el Ángel que le aparecía al profeta Daniel en diferentes ocasiones, y que conocía lo que está escrito en el Libro de la Verdad.

Con esta promesa se iba a cumplir la profecía de Isaías, capítulo 7, verso 14, que dice:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal...”

O sea, va a dar una señal en la Tierra. Vamos a ver cuál es esa señal:

“...He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

Por eso cuando el Ángel Gabriel le aparece a José, que iba a dejar a María porque ya estaba encinta y no era de él, y la amaba y no quería infamarla; y quiso alejarse secretamente, sin decirle nada y sin decirle por qué se iba a marchar.

Dice el capítulo 1, verso 18 al 25, de San Mateo:

“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente.

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

         He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

         Y llamarás su nombre Emanuel,

         que traducido es: Dios con nosotros.

Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.”

Obedeciendo la voz del Ángel Gabriel, José recibió a María; y cuando nació el niño le puso por nombre Jesús, como el Ángel le había dicho a la virgen María. Y también a José le había dicho el nombre que le tenía que poner al niño que nacería.

Ahora vean cómo dice Isaías: “Porque el mismo Señor os dará Señal.”

La señal más grande en la Tierra es la Venida del Mesías. Es una señal celestial manifestada entre los seres humanos; porque la señal más grande de parte de Dios para los seres humanos es un profeta; y por eso el Mesías tenía que ser un profeta que aparecería en la Tierra.

Hay señales en el cielo y también en la Tierra; señales en el cielo que anuncian lo que Dios va a llevar a cabo en la Tierra.

Cuando nació Jesús, encontramos que en el cielo apareció la estrella llamada la Estrella de Belén; y dicen que eso…, para ese tiempo estaban los planetas en línea, y en otros tiempos también, como en el tiempo del reverendo William Branham; y él dijo que siempre… y le fue dicho a él también por una señora, que cuando Dios va a hacer algo en la Tierra siempre aparecen las señales en el cielo, y después Dios cumple lo que esas señales significan, las cuales aparecen en el cielo.

También él dijo en una ocasión en que hubo unos planetas en línea, una alineación planetaria, que eso estaba mostrando el nacimiento de la Iglesia-Novia del Señor Jesucristo.

O sea que en el Programa Divino ocurren cosas que primero son mostradas en el cielo, y por eso es importante conocer el significado de esas señales que aparecen en el cielo.

La lectura que tuvimos nos dice… una de ellas, el capítulo 16, versos 2 en adelante, dice:

“Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.

Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!”

Y la señal más grande del tiempo de Jesús era un profeta en la Tierra, que es la señal más grande de parte de Dios para los seres humanos; y ese profeta era el Ungido, el Cristo, el Mesías prometido para aquel tiempo, para el cual le antecedió Juan el Bautista como precursor de la Primera Venida del Mesías, preparándole el camino; anunciando que detrás de él, después de él vendría el Mesías, uno del cual él no era digno de desatar la correa de Su calzado, uno mayor que él. Y cuando supo cuál era... porque él dijo que él no sabía quién era, ni siquiera sabía que era su primo según la carne. Eran de la familia, estaban bajo el mismo Pacto que Dios le dio al pueblo hebreo bajo el ministerio de Moisés; eran, se puede decir, hermanos, porque como pueblo todo Israel son hermanos.

Lo mismo que los creyentes en Cristo, son llamados hermanos en el campo espiritual, aunque sus padres físicos no sean los mismos o el mismo de todos, pero el Padre espiritual, que es Dios, es el mismo para todos.

Así que el Mesías era uno de la misma familia, porque María y Elisabet eran parientes; y por consiguiente estaba Juan y Jesús en la familia, misma familia.

Juan fue lleno del Espíritu cuando María visitó a Elisabet, que ya tenía seis meses de embarazada; y cuando escuchó la voz de María saludando a Elisabet, recibió el Espíritu y se movió. O sea que el impacto del Espíritu entrando a Juan el Bautista, aun estando en el vientre de María, lo estremeció y saltó en el vientre de Elisabet.

Vino el Mesías para el pueblo que estaba bajo el Pacto correspondiente a aquel tiempo. Las señales en el cielo fueron vistas.

Encontramos esa señal en el cielo, llamada la Estrella de Belén, de la cual muchos dicen que fue una alineación planetaria, otros dicen otra cosa; la cosa es que fue una señal de parte de Dios para los seres humanos. Y hubo una visita angelical con un coro angelical cantando la gloria de Dios y la Venida o nacimiento del Mesías.

¿Cómo será para la Segunda Venida del Mesías, del Ungido? Algún día lo vamos a saber, porque la Segunda Venida de Cristo es a Su Iglesia; porque viene a buscarla para llevarla a la Cena de las Bodas del Cordero y para resucitar a los muertos creyentes en Él, en Cristo nuestro Salvador.

“LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS” es importante conocerlas.

Allá, para el nacimiento de Cristo, los magos o astrólogos de otro u otros países…, digamos, tres de ellos, vieron la estrella en el cielo; y estuvieron viéndola por unos dos años. Y ellos estando al este de Israel, miraban desde el Este (de allá de Babilonia y esos lugares), miraban hacia Israel; miraban del Este, donde ellos estaban, con su vista mirando hacia el Oeste: mirando a Israel, que estaba al oeste de Babilonia y Ur, y también Irán y todos esos países. O sea, que la señal fue vista, para los magos, fue vista al oeste de ese territorio donde ellos vivían. O sea, que para ver la señal del Mesías en el cielo tenían que ponerse a mirar hacia el Oeste.

La Venida del Señor a la Iglesia, los judíos la van a ver en medio de Su Iglesia, y dirán: “Este es el que nosotros estamos esperando.” Así nos dice el reverendo William Branham, profeta precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Así que la Segunda Venida de Cristo a Su Iglesia, que es la que está bajo el Nuevo Pacto, será como el Espíritu de Dios le ha mostrado al precursor de la Segunda Venida, y como él lo ha comunicado al cristianismo, a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así como la Primera Venida de Cristo fue conforme a como Juan el Bautista predicó y mostró, y lo señaló, lo identificó con sus propias palabras; así también las propias palabras habladas por el Espíritu Santo a través del precursor de la Segunda Venida de Cristo, mostrarán la Segunda Venida de Cristo, la Venida de Cristo a Su Iglesia en el Día Postrero.

El reverendo William Branham dice que la Primera Venida fue sencilla, en humildad, en simplicidad, y que también así va a ser la Segunda Venida de Cristo; y eso será el misterio del Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8 y capítulo 10.

Miren lo que dice aquí: página 22, párrafo 176, dice... Esto va a ser para los judíos, lo que ellos van a ver; pero lo van a ver en la Iglesia del Señor Jesucristo, Su Iglesia-Novia, que va a recibir la fe para ser transformada y llevada con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero:

“...Cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Éste es Él!’ Pero Él no viene por ellos, viene por Su Novia.”

Y en la misma página 22 y 23, párrafo 183:

 “El Hijo del Hombre está ahora siendo revelado desde el Cielo. ¿Vendrá después de un tiempo, hermano Branham? Es ahora; y yo deseo no hacer esto tan personal en esta reunión. Espero que su espíritu dentro de usted, que es dado por Dios, pueda leer lo que estoy hablando. El Hijo del Hombre ya ha venido de Su gloria y se ha estado revelando a Sí mismo por unos cuantos años pasados, a la Iglesia en Su misericordia; enseñándoles Su gran presencia, haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra, revelándose a Sí mismo como Él lo hizo a Abraham antes de la destrucción. Él ha venido ahora en misericordia, revelándose a Sí mismo a la Iglesia; se han reído y lo han escarnecido. La próxima vez que Él se revele a Sí mismo, será en el juicio al mundo y a las naciones que se olvidaron de Dios y pecaron su manera de gracia... Su día de gracia.”

¿Cómo será? ¿Cuándo será? Ese es el misterio del Séptimo Sello de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante.

(Como hoy es la introducción al estudio bíblico del domingo, vamos a terminar dentro de algunos minutos).

En la página 57 del mensaje de “Los Siete Sellos,” refiriéndose a Apocalipsis 10, dice:

“Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis, capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia.”

Y ahora, el mensajero a Israel viene por Su Iglesia, Cristo viene por Su Iglesia, el Ángel del Pacto, el mismo que los libertó de la esclavitud en Egipto y le dio las Leyes o la Ley allá en el Monte Sinaí, a través del profeta Moisés; y los guió de noche alumbrándoles el camino; y de día en una nube que los cubría del sol y que cubría toda el área donde ellos estaban.

Ese mismo Ángel del Pacto o Ángel de Dios o Ángel de Jehová, es el mismo Cristo en Su cuerpo angelical, es el mismo Espíritu Santo. Recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión.

Por eso algunas veces se les aparecía en forma de luz, en forma de una nube, o en forma de un hombre, de un ángel, de un hombre de otra dimensión. A Moisés le apareció en forma de luz; y él quiso verlo en forma física, en Su cuerpo físico; y él vio las espaldas de Dios cuando pasaba, y vio que eran las espaldas como las espaldas de un hombre; o sea que vio al Ángel del Pacto en Su cuerpo angelical, en el cual estaba Dios manifestándose y guiando a Israel.

Es el mismo hombre o el mismo Ángel que le apareció a Josué con una espada en la mano, como el Comandante, el Jefe de las huestes de Dios. Eso está en Josué, capítulo 5, verso 13 al 16.

También a diferentes profetas les apareció en forma de luz o en forma de un hombre o un ángel de otra dimensión; o sea que Él no tiene limitaciones en cuanto a cómo puede manifestarse a personas o a Su pueblo.

En la Venida del Mesías encontramos que el título que era manifestado a través de los profetas como Hijo del Hombre, eran llamados los profetas Hijos de Hombre: Jeremías, Ezequiel, Daniel, y demás profetas fueron llamados también así: Hijo de Hombre o Hijos de Hombre; eso es porque Dios estaba en ellos manifestándose, y ellos eran la señal más grande del tiempo en que ellos vivieron.

Como Noé, esa fue la señal más grande para el mundo antediluviano (antes del diluvio); como también lo fue el padre de Noé y el abuelo también de Noé, y también Enoc, el cual fue raptado, fue llevado por Dios sin ver muerte.

También el profeta Elías fue un Hijo del Hombre o Hijo de Hombre, en el cual estaba Dios manifestado en Espíritu Santo.

Encontramos que esa manifestación del Espíritu de Dios en un profeta lo constituye en un Hijo del Hombre; o sea, el título de Hijo del Hombre es colocado en ese profeta, tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento.

Por eso Cristo cuando hablaba de Sí mismo decía que era el Hijo del Hombre; y esa es la señal más grande que estaba siendo mostrada allá en la tierra de Israel: una señal del Cielo materializada en la Tierra, en la Primera Venida del Señor.

Tenemos que estar a la expectativa porque Cristo anunció Su Segunda Venida para el Día Postrero; y eso será a Su Iglesia; y después, más adelante, al pueblo hebreo. Y esa será la señal más grande que haya visto la humanidad entre los gentiles.

Ya una parte de esa señal se cumplió en el reverendo William Branham, en donde el Espíritu Santo estaba operando el ministerio de Elías por cuarta ocasión; y será operado por quinta ocasión con el ministerio de Moisés también.

Estos son los misterios para el Día Postrero, correspondientes a la Venida del Hijo del Hombre, que vendrá como el relámpago que sale del Oriente (la tierra de Israel) y se muestra en el Occidente (el continente americano); es el continente que corresponde al Occidente, y es el continente donde se pone el sol, donde termina cada día, y luego comienza otro día, regresando al Este.

Estamos en el tiempo para esperar y estar en pie delante del Hijo del Hombre. Serán bienaventurados los que estarán viviendo en el Día Postrero, que estarían esperando la Venida del Hijo del Hombre; y en Su Venida estarán en pie delante del Hijo del Hombre, recibiendo las bendiciones del cumplimiento de esa promesa mesiánica; la cual, más adelante, después la verán también los judíos, y dirán: “Esto es lo que nosotros estamos esperando.”

“LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.”

Como introducción para el estudio bíblico del próximo domingo, creo que hasta aquí está bien. Estudien todo lo relacionado al Hijo del Hombre y Su Venida; y el domingo estaré nuevamente con ustedes para continuar platicando con ustedes bajo el tema de: “LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.”

Los que conocerán ese misterio en el Día Postrero van a ser bienaventurados, van a recibir la fe para ser transformados; porque el Señor vendrá para dar la fe a Su Iglesia-Novia para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ese es el misterio que los siete truenos de Apocalipsis 10 contienen, y le fue a Juan prohibido escribirlo. Ese es el misterio que va a ser revelado en este tiempo final a la Iglesia del Señor Jesucristo, y Él nos va a abrir los ojos, las Escrituras y los ojos, el entendimiento para comprender; y la fe nacerá en nuestra alma, en nuestro corazón, porque “la fe viene por el oír la Palabra,” la Palabra revelada para el tiempo en que la persona está viviendo. Y así es como vamos a recibir y tener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Estaremos viendo la señal más grande que los seres humanos tendrán y verán de parte de Dios para el Día Postrero. Verán la Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Ángel Fuerte a Su Iglesia, para buscarla y llevarla con Él a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hasta aquí creo que es suficiente. Oren mucho por la actividad del domingo para que Dios nos dé todo lo que Él desea que escuchemos el próximo domingo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión - con ustedes aquí en Puerto Rico y ustedes allá en Venezuela y otros países.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y nos abra las Escrituras y la mente y el corazón, para entender y creer Su Programa correspondiente a este tiempo final. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Dejo con ustedes al reverendo José Benjamín Pérez, y en cada país dejo al ministro correspondiente a continuación.

Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, nuestro Salvador. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

“LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS.”

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