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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes y los que están en diferentes naciones. Un saludo muy especial al misionero Miguel Bermúdez Marín allá donde se encuentra, en la República Mexicana.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Leemos en Proverbios, capítulo 9, verso 1, la Escritura que nos dice:

“La sabiduría edificó su casa,

Labró sus siete columnas.”

Y pasamos a Primera de Timoteo, capítulo 3, que nos habla de una casa, y nos dice… Capítulo 3 de Timoteo... de Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 14 en adelante, dice… escribe San Pablo a Timoteo:

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“LA SABIDURÍA DE DIOS.”

Ese es nuestro tema para esta noche, como introducción al tema de escuela bíblica del próximo domingo, que es: “LA SABIDURÍA DE DIOS.”

Dios creó los Cielos y la Tierra con Sabiduría; y todo lo hizo por medio de Cristo, el Ángel del Pacto, que es el Espíritu Santo, el cuerpo angelical de Dios, el cuerpo teofánico de Dios, a través del cual Él aparecía a los diferentes profetas, diferentes mensajeros que Dios enviaba.

Este fue el Ángel que le apareció a Moisés en una llama de fuego, y le dijo: “Yo soy el Dios de tu padre (o sea, Dios de Amram, el padre de Moisés), Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” (Éxodo, capítulo 3, verso 1 en adelante). Y Moisés quiso saber el nombre del Ángel que le hablaba, porque sabía que Ese era Dios, Dios en Su cuerpo angelical. El mismo Dios que le había aparecido a Abraham y había comido con Abraham antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Y antes de la destrucción del mundo Dios tiene una comida espiritual para y con la simiente de Abraham; tiene la comida espiritual de la Palabra correspondiente al tiempo final, en el tiempo de la tarde, que corresponde al continente americano, y sobre todo, a la América Latina y el Caribe.

Recuerden que por el Este sale el sol, pero por el Oeste se pone el sol. Y cuando se habla de cena, estamos hablando de la tarde, y por consiguiente estamos hablando del Occidente, que es el lugar por donde se pone el sol.

Por eso la manifestación final de Dios a Su Iglesia corresponde al Oeste, al territorio en el cual vivimos, al cual Dios nos ha enviado a vivir una temporada para recibir las bendiciones de la Palabra prometida para este tiempo final. 

Recuerden que Dios está construyendo una casa, un Templo espiritual. Él labró Sus siete columnas, Sus siete mensajeros con sus siete edades. Y ahora en este tiempo final es el tiempo para colocar la cúspide, la parte alta, la parte alta de ese Templo espiritual o Lugar Santísimo, que es la cámara del Rey para la Venida del Rey, la Venida de Cristo a Su Iglesia; porque es a Su Templo que está prometido que vendrá el Señor para el tiempo final.

Por eso en Malaquías 3, dice: “Vendrá a Su templo el Señor, el Ángel del Pacto, a quien deseáis vosotros.” Allá vino al templo humano cuando Juan lo bautizó y descendió el Espíritu Santo sobre Jesús; y después, estando Dios en Espíritu en Jesús, luego predicó también en el templo que estaba en Jerusalén.

Pero en una ocasión Cristo dijo: “He aquí uno mayor que el templo.” Porque Dios estaba en el templo humano, que es Jesús. [San Mateo 12:6]

Recuerden que somos templo de Dios y el Espíritu de Dios mora en nosotros. Por lo tanto, los creyentes en Cristo forman la Iglesia del Señor Jesucristo, de la cual hemos leído que San Pablo nos dice que somos templo de Dios y que Su Iglesia —como Cuerpo Místico de creyentes— es Templo de Dios.

Ha sido construida ya una parte durante las edades de la Iglesia; y ahora con piedras vivas, seres humanos, como lo hizo en otras edades, está construyendo la Edad de Oro, el Lugar Santísimo de este Templo, que es al cual Él vendrá en este tiempo final.

Así como vino al tabernáculo que construyó Moisés, y entró al lugar santísimo y se colocó sobre el propiciatorio..., que es la tapa del arca del pacto, el cual tiene dos querubines, uno a cada lado. Y también cuando Salomón construyó el templo y lo dedicó a Dios, vino Dios en la Columna de Fuego, entró a ese templo, y ni podían ministrar los sacerdotes cuando entró al templo Dios en la Columna de Fuego; y entró al lugar santísimo y se colocó sobre el propiciatorio en medio de los dos querubines de oro.

También hubo allí dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, gigantes, y dos querubines de oro, de olivo: representa los Dos Olivos para el Día Postrero, conforme a Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14; y de lo cual el Ángel le dice a Zacarías que los dos olivos son los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios. En el Cielo allá ellos están, los que están ante la presencia de Dios, y por consiguiente en el Templo terrenal también tienen que estar representados esos Dos Olivos. Y en el Templo espiritual de Cristo los Dos Olivos son: Moisés y Elías, conforme a Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14; y Apocalipsis, capítulo 11, verso 1 al 14.

¿Y dónde estaban los dos olivos, los dos querubines de olivo cubiertos de oro, en el templo que construyó el rey Salomón? En el lugar santísimo. ¿Y dónde están los dos querubines de oro? En el lugar santísimo, sobre el propiciatorio, en el templo que construyó Salomón y en el tabernáculo que construyó el profeta Moisés.

¿Y dónde estarán los Dos Olivos, los Dos Querubines de Olivo en el Templo espiritual de Cristo en Su Iglesia? En el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual. De ahí es que saldrán para el pueblo hebreo, para darle el Mensaje que está prometido para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos.

Por lo tanto, la Venida del Señor que está esperando la Iglesia es la Venida del Señor con Moisés y Elías, con Sus Ángeles, que vienen para llamar y juntar y sellar ciento cuarenta y cuatro mil escogidos, doce mil de cada tribu: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos.” (San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31).

Esos escogidos son judíos o hebreos, doce mil de cada tribu, luego que haya llamado y juntado los escogidos de Su Iglesia, haya completado Su Iglesia; y la adoptará, la transformará, a los que estén vivos; y a los que murieron los resucitará en cuerpos glorificados y eternos. Y así es como seremos adoptados físicamente, así como fuimos adoptados espiritualmente en el Reino de Cristo.

Recuerden que en lo espiritual ya hemos obtenido la salvación, hemos obtenido la adopción espiritual (o sea, el Espíritu Santo), y ahora nos falta la parte física, la adopción física, que es la redención del cuerpo. Todo esto en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Es importante estar al tanto del tiempo que estamos viviendo para que no se nos pase nada del Programa Divino; lo cual esperamos que se cumpla lo más pronto posible, porque cada día las cosas se ponen peores aquí en la Tierra.

Vean lo que dice aquí el reverendo William Branham, es una cita del libro de “Los Sellos,” del Sexto Sello. Esto se encuentra en el libro de “Citas,” página 95, párrafo 827, dice:

“Esos son los 144.000, ese grupo mañoso al dinero y cosas como esas. Cuando ellos vean la verdadera cosa genuina de la cual agarrarse, ahí se para Moisés y ahí se para Elías. ¡Amén! Ellos lucharán con Dios hasta que 144.000 de las tribus de Israel sean llamados fuera aquí mismo. Eso es poco antes del período de la tribulación.”

¿Eso es poco antes de qué? Eso es lo que dice el reverendo William Branham en esta cita del Sexto Sello.

¿Dónde estarán? En el Templo de Dios. Y vamos a ver cuál es el Templo de Dios. Ya lo leímos en las palabras de San Pablo, en Timoteo, capítulo 3, verso 14 en adelante, hablando de la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, que es baluarte de la verdad.

Por lo tanto, las palabras de la Biblia nos indican que estamos muy cerca de la bendición más grande que haya recibido la Iglesia del Señor Jesucristo.

Dice San Pablo en Efesios, capítulo 2, versos 19 en adelante; dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios...”

¿Cómo usted es miembro de la familia de Dios? Como un hijo o una hija de Dios. Hijos, por consiguiente descendientes de Dios por medio del nuevo nacimiento, porque el nuevo nacimiento es celestial. Hemos nacido en el Reino de Cristo, y por consiguiente estamos en lugares celestiales como hijos e hijas de Dios.

“...edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor...”

Ahí lo tienen. ¿Para ser qué? Un Templo santo en el Señor. Por consiguiente, para Dios morar en toda Su plenitud en ese Templo espiritual, y morar en toda Su plenitud en cada creyente en Cristo como individuo. Como individuo es un templo espiritual cada creyente en Cristo.

“...en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Ahí podemos ver la bendición tan grande que tiene cada creyente que forma parte de ese Templo espiritual.

También como individuo es un templo. Así como Jesús decía: “Destruyan este templo y en tres días yo lo levantaré.” Estaba hablando de Su cuerpo. Y aunque el cuerpo físico de los creyentes en Cristo, a través de las edades pasadas han estado muriendo, resucitarán, Dios los levantará también, como levantó a Cristo de entre los muertos glorificado, así también levantará de entre los muertos a todos los creyentes en cuerpos glorificados.

Vemos aquí en Hebreos, capítulo 3, verso 5 al 6, dice:

“Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”

Y ahora, Cristo está como Hijo sobre Su Casa, está como la Cabeza de esa Casa, de esa Familia, de esa Familia de Dios, de esos hijos e hijas de Dios que forman la Iglesia del Señor Jesucristo. Esa es la familia de la realeza celestial. Somos hijos del Rey de reyes y Señor de señores, y por consiguiente pertenecemos a la Realeza de Dios como hijos e hijas de Dios.

Por eso nos ha dado de Su Espíritu, y por eso ha producido el nuevo nacimiento: hemos nacido en Su Reino. Y en Su Reino somos sacerdotes según el Orden de Melquisedec, somos reyes según el Orden de Melquisedec también, y somos jueces según el Orden de Melquisedec, del Reino de Dios, que fue representado en el orden sacerdotal la parte espiritual o sacerdotal, y fue la parte como reyes representada en David y su reino, y la parte de jueces: somos jueces del Reino y en el Reino de Dios; y por eso San Pablo dice que los santos juzgarán al mundo y aun a los ángeles. (Primera de Corintios, capítulo 6, versos 1 al 3).

Vean las bendiciones y posiciones tan importantes que tienen los miembros de la Casa de Dios, de la Familia de Dios, de la Iglesia del Señor Jesucristo, el cual, así como dice Proverbios: “La sabiduría edificó su casa.” Y de Cristo dice San Pablo en Efesios, capítulo 2, verso 1 en adelante, que Dios ha hecho a Cristo Sabiduría. Él es la Sabiduría de Dios expresada en forma humana, a través de la manifestación de Dios en Cristo.

Dice en el capítulo 2, verso 14 en adelante, de Efesios:

“Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.”

Todo este Programa de Redención, de Dios a través de Cristo, es la Sabiduría de Dios expresada en el Programa de Redención para todos los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. Y en cada etapa de la Iglesia o cada edad, se ha manifestado la Sabiduría de Dios enviando un instrumento a través del cual se ha manifestado, y le ha hablado al pueblo por medio de Su Espíritu a través de ese instrumento, y ha llamado y juntado a los escogidos de cada etapa, creando, construyendo esa Casa de Dios, ese Templo espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, la Iglesia es una Obra de Sabiduría Divina manifestada, creando Su Iglesia, llevando a cabo la redención de nuestras almas, para ser adoptados hijos e hijas por medio de Cristo en el Reino de Dios.

Es una bienaventuranza grande ser parte de ese Templo espiritual, de esa Casa de Dios, que con Sabiduría y en la Sabiduría de Dios ha estado siendo formada de etapa en etapa, conforme a como Dios lo planificó desde antes de la Creación.

Por lo tanto, le damos gracias a Dios por la Obra de Sabiduría que está llevando a cabo hasta nuestro tiempo, en la cual nos ha colocado con vida eterna para vivir en Su Reino en cuerpos glorificados igual al cuerpo glorificado de Cristo nuestro Salvador.

Aunque a través de las edades los creyentes en Cristo han sido vituperados, se han burlado de ellos y todo, porque no han conocido la Sabiduría de Dios, la ciencia divina que está siendo manifestada y está creando Su Iglesia, de etapa en etapa, de edad en edad.

Para cada edad envió un mensajero. Así ha sido siempre, y así siempre será cuando Dios tenga un Mensaje para Su pueblo. Y ahora coloca en la Edad de Oro (la edad más importante, la Edad del Amor Divino) a los creyentes del Día Postrero, del tiempo final; y los que quedemos vivos hasta Su Venida y hasta la resurrección de los muertos en Cristo, seremos transformados. Él nos va a dar la fe, la revelación, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, lo que vio el reverendo William Branham cuando Dios le mostró una Gran Carpa Catedral, eso se convertirá en una realidad para los creyentes de este tiempo final, en donde nos dará la revelación para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero; y en donde Él tendrá una manifestación en toda Su plenitud. Cuando los judíos lo vean, dirán: “Este es al que estamos nosotros esperando.”

Por lo tanto, la Sabiduría de Dios la podemos ver en la formación o creación de la Iglesia del Señor Jesucristo, del Templo espiritual de Cristo; así como vimos la sabiduría e ingeniería y diseños en la construcción del tabernáculo que construyó Moisés y la construcción del templo que construyó el rey Salomón.

Ahora, un templo mayor que el que construyó Moisés y que el que construyó Salomón es la Iglesia del Señor Jesucristo; porque es un Templo formado por seres humanos que como individuos también son un templo espiritual. San Pablo decía: “¿No saben ustedes que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

Por lo tanto, estamos agradecidos a Dios por la Sabiduría que ha usado para la creación de Su Templo espiritual, compuesto por cada creyente en Cristo de las diferentes etapas de Su Iglesia.

Y a nosotros nos ha tocado la mejor parte, la parte más alta, la parte del Trono, la parte del lugar del Rey; la parte más importante es la parte de la Edad de Piedra Angular. Por eso el reverendo William Branham decía: “Mire hacia arriba, la edad que viene, la Edad de Piedra Angular, esa edad que viene.” Página 37, del libro de “Citas.”

Por lo tanto, siendo que esa etapa es la etapa correspondiente al Lugar Santísimo, ahí es que vamos a ver a los Dos Ungidos, como fue visto por San Pedro, San Juan y Jacobo en el Monte de la Transfiguración, cuando Jesucristo les mostró en el Monte de la Transfiguración la visión de la Venida del Señor, de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Porque la Venida del Señor es con Sus Ángeles; y Sus Ángeles ahí son Moisés y Elías, los Dos Ungidos. Por eso fue que cuando el reverendo William Branham quiso ir a Israel, el Ángel le dijo que no era el tiempo todavía. ¿Por qué? Porque eso es para el quinto Elías y para el segundo Moisés; pero si contamos a Jesús como el segundo Moisés, entonces es para el tercer Moisés.

Cuando se dice “para el segundo o tercer Moisés,” es para un profeta como Moisés; y cuando se dice “para el quinto Elías,” eso es un profeta como Elías Tisbita. No quiere decir que es el mismo Elías, sino un profeta como Elías Tisbita y un profeta como Moisés. Tan sencillo como eso.

Y con esto es suficiente por esta ocasión, como introducción al estudio bíblico que tendremos pasado mañana, o sea, el próximo domingo.

Que Dios les bendiga y les guarde.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos; y estaremos orando por usted para que Cristo le coloque en Su Reino, le coloque en Su Cuerpo Místico de creyentes, que es la Casa de Dios, el Templo de Dios.

Dios tiene mucho pueblo en el continente americano, la América Latina y Norteamérica y demás naciones, y los está llamando para colocarlos en Su Templo espiritual; porque Él está llamando un pueblo de entre los gentiles para Su Nombre, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Y después llamará ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, cuando haya completado Su Iglesia. La Iglesia es una Obra de Sabiduría Divina.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Con nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo aquí, y también los que están viniendo en otras naciones para recibir a Cristo como Salvador:

Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino y hágase Tu voluntad, como en el Cielo también en la Tierra. Padre celestial, el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, vengo a Ti con todas estas personas que están recibiendo a Cristo como Salvador. Recíbeles en Tu Reino, te lo ruego. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Ahora repitan conmigo esta oración los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos:

Señor Jesucristo, vengo a Ti reconociendo que necesito un Salvador, que necesito un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Reconozco que no hay otro nombre bajo el Cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos; solamente en Tu Nombre.

Reconozco Tu Sacrificio en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mí, y te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Te lo ruego en Tu Nombre Eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y ahora dejo al ministro aquí, el reverendo Ezequiel Mata, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y allá en la República Mexicana dejo al misionero Miguel Bermúdez Marín, allá en Monterrey donde se encuentra, o en algún otro lugar que se encuentre; y en cada país dejo al ministro correspondiente, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

Dejo con ustedes al reverendo Ezequiel Mata, con nosotros.

“LA SABIDURÍA DE DIOS.”

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